Hace algunas semanas, en un Editorial de “Punto de Encuentro”, cuando el actual Gobierno inició una lamentable campaña de maltrato al cuerpo policial, recordábamos a la ciudadanía y comunidad política que la PNP es el Pueblo Uniformado.

El viernes, 5 de febrero, fecha en que se celebró con toda justicia el “Día de la Dignidad Policial”, reafirmamos el concepto, pues la PNP es una de las principales instituciones de la nación.

Su función es súper necesaria, además, para el funcionamiento de una sociedad democrática y republicana. Sin una PNP enmarcada dentro de los valores de resguardo de la seguridad para una sociedad democrática, no sería realidad la República y los valores republicanos que todos adscribimos.

Por ello, es que casi es una Ley física, que los enemigos de la República y de la Democracia son –a su vez- los principales enemigos de la PNP. Fue la PNP, la que con recursos franciscanos y con muchísimos héroes anónimos, derrotaron en toda la línea a la organización genocida y terrorista de SL. En este proceso fue clave y vital el apoyo político del Gobierno de Alan García y del Ministerio del Interior de ese entonces, el cual trazó la estrategia antisubversiva y compró equipamiento para la PNP, luego de muchos años en los cuales los gobiernos anteriores no habían tenido esa previsión. Dicho sea de paso el Partido Aprista y su base social contribuyeron en esta lucha entregando la vida de más de 1,200 mártires a lo largo y ancho del Perú, en especial en el interior del país, muchos de ellos alcaldes, prefectos y subprefectos.

Fue la rebelión de la Policía en los años 70, el inicio de la caída de la dictadura para la recuperación de la democracia, la misma que culminó en la Gran Transición Democrática del siglo XX: la Constituyente del 79.

Hoy, los enemigos de la PNP son otros. Son el establishment corrupto que ha capturado el poder en el Perú: la alianza del lobby pseudo progresista de ONG, con los monopolios mercantilistas de los medios de comunicación y empresas constructoras corrompidas por Odebrecht. Esta nueva oligarquía mercantilista, una neo lumpen burguesía, busca afectar severamente los valores, la carrera y la institucionalidad de la PNP.

Pero ni la inmensa familia policial, ni el pueblo mismo organizado permitirán que eso pase. El nuevo Perú popular y republicano requiere, por el contrario, una PNP fortalecida, empoderada en sus funciones de seguridad y combate del delito, independiente de toda manipulación e injerencia política corrupta y delictiva (Montesinos y Vizcarra), y resguardada de las idolologías externas que irresponsablemente buscan minar su legitimidad.

No tenemos ninguna duda que la PNP volverá a salir airosa en esta nueva etapa. La gloriosa PNP volverá –una vez más- a derrotar a los enemigos de una sociedad democrática y segura, donde el derecho a la seguridad, al resguardo a la vida, a la propiedad, al libre emprendimiento, al libre tránsito, generen las condiciones para que vivamos una sociedad más desarrollada, más equitativa y más segura.

Hoy, desde esta tribuna, rendimos nuestro reconocimiento y homenaje público a todos los miembros de la PNP: nuestro “Pueblo Uniformado”.