Revisemos algunos guarismos de fuentes de absoluta credibilidad, como la BBC o The Economist, cuando se refieren al Perú al momento de contrastar estadísticas -a nivel global- relativas a los efectos de la pandemia Covid. En primer lugar somos el país con la cifra más alta de muertos por millón de habitantes. Asimismo somos una de las tres naciones del orbe que serán las últimas en recibir vacunas y, consecuentemente, las últimas en inocular a su población. Igualmente, somos el país con menor índice de uso de electrodomésticos (refrigeradoras, fundamentalmente) por hogar, reflejando así la imposibilidad de las grandes mayorías de mantenerse enclaustradas en sus casas. Y por si fuera poco, somos la nación que exhibe la mayor caída de su economía en toda esta región. La contracción de la economía uruguaya es 10.6% por debajo del mismo período del año anterior; la brasilera ha bajado 11.4%; la chilena 14.1%; la colombiana 15.7%; la mexicana 18.9%; la argentina 19.1%; y la peruana nada menos que 30.2%. Y cuidado que esos ratios de PBI -que arrastrábamos hace ya un año- eran inferiores a los de 2019; y esos, a su vez, por debajo de los del año 2018. Así, sucesivamente. Hasta comprobar que nuestra economía ha venido cayendo en forma continua desde que la izquierda, con el imputado por corrupción Ollanta Humala a la cabeza, asumió el poder en 2011. Sin embargo, la gran debacle recién comienza a partir de marzo de 2020 cuando el inepto, desalmado, mitómano -camino a ser condenado por genocida- Vizcarra decide gestionar la pandemia con los pies. A tal extremo que, a la fecha, ya se ha llevado la vida de más de cien mil compatriotas. Pero Vizcarra no sólo manejo la Salud Pública de manera infame, impune e indigna. Hizo lo mismo con la Economía, respaldándose en una neófita señorita Alva, plena de limitaciones en el manejo de una Economía nacional, y evidentemente carente de la personalidad necesaria para poner orden en medio de un gabinete mayoritariamente conformado por acémilas, como las que orgullosamente exhibiera su jefecito Vizcarra.

Afortunadamente el Congreso vacó por falta de idoneidad moral al temerario Vizcarra, quien no contento con haberle causado al país tanto dolor con su descontrolado trato del aspecto sanitario sino, además, quebrándole la economía a millones de peruanos. No obstante, cuando el país se sintió aliviado tras haber sido vacado el impresentable Vizcarra, resulta que lo sucede Francisco Sagasti, un bardo igualmente izquierdista y tan incompetente en gestionar el país como su predecesor. Lamentablemente Sagasti encandiló a la intelectualidad criolla. Sin embargo, al igual que Vizcarra escogió a una elite de saturninos como sus ministros. ¿Resultado? El régimen Sagasti permanece empujando al Perú al precipicio del desastre socioeconómico.

Pese a semejante entorno, dentro de cuatro meses Perú se apresta a elegir presidente y congresistas. ¡Dios nos salve!
Apostilla. La premier Bermúdez declaró que “antes de terminar nuestro mandato, este gobierno habrá vacunado a diez o quince millones de peruanos”. ¿Qué habrá querido decirnos? ¡Porque conociéndolos, aquello tardaría no menos cuatro años!