Estamos en el tercer Domingo del Tiempo Ordinario. ¿Qué nos dice hoy la palabra de Dios? La primera Palabra de la Liturgia es del profeta Jonás que dice: “Levántate y vete a Nínive, predica el pregón que te diré”; y ¿Qué predica Jonás?, predica diciendo: “Convertíos, porque si no dentro de cuarenta días Nínive será arrasada”; y los ninivitas empezaron a convertirse de su mala vida, se vistieron de sayal, es decir de costal. Por eso hermanos la Palabra nos invita hoy a la conversión. El covid sigue avanzando, vistámonos de conversión, es decir, abandonemos nuestros pecados y reconozcamos a Dios como el Único, como el Señor, y el tendrá piedad de su pueblo, de todos nosotros. Ánimo, que el Señor quiere que seamos felices.

Por eso respondemos con el salmo 24: “Señor instrúyeme en tus sendas”; porque hace caminar a los humildes con rectitud. Dios quiere de nosotros que sigamos a Jesús, que es humilde, y abandonemos toda prepotencia y amor al mundo, que nos destruye.

La segunda Palabra es del apóstol San Pablo a los Corintios, nos dice: “Hermanos os digo esto: El momento es apremiante”, y ¿Qué nos apremia?, nos apremia el Señor a convertirnos porque la apariencia de este mundo se termina, es decir, la vanidad. El mundo, el demonio y la carne pasan, convirtámonos al Señor. Por eso dice: “Los que lloran, como si no lloraran; los que tienen negocio, como si no lo tuvieran”, el punto no es lo exterior, es el interior; el tiempo es apremiante.
Por eso respondemos con el “Aleluya, está cerca el reino de Dios, creed la buena noticia”.

El evangelista San Marcos nos dice: Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marcho a Galilea para proclamar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido ya el plazo, está cerca el Reino de Dios, convertíos y creed en la buena noticia”, eso nos dice el Señor, convirtámonos y creamos en la buena noticia que trae Jesús. Él muestra al Padre: quien me ve a mí, ve al Padre; dice el Señor. Y pasando por el lago de Galilea vio a Simón y a su hermano Andrés que eran pescadores, que estaban echando las redes, y Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”; inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Qué impresionante el paso de Jesús, que dejaron todo, redes, trabajos, etc.; es decir, dejaron todo tipo de seguridades, y siguieron a Jesús. Hoy el Señor nos invita a hacer lo mismo, dejar nuestras seguridades económicas y seguir al Señor, que es la vida eterna para nosotros hoy, aquí. Dice que Jesús pasaba y vio a Santiago y a su hermano Juan que estaban en la barca arreglando la red y les llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se marcharon con Él. ¡Qué fuerza tenía Jesús, que a su paso nos invitaba a dejar todo tipo de trabajos y seguridades y seguirle a Él, porque Él es la respuesta al hombre de hoy!

Por eso, hermanos, ánimo, Dios está cerca de nosotros y nos ama, nos invita a seguirle abandonando todo y siguiendo su palabra. Ánimo, que el Señor nos espera, nos ama y nos ayuda en medio de la situación que estamos viviendo de inseguridad, de enfermedad y de epidemia. El Señor quiere que le sigamos a Él, que nos ofrece la gracia de ser felices.

Ánimo que el Señor nos está llamando y cuando llama nos da garantías de esta llamada, miremos nuestra historia porque Él nos ofrece garantías, es decir, hechos históricos de que Él no falla.

Que el Señor os bendiga y nos dé a todos la gracia de abandonar nuestra vida de pecado, que todos tenemos, que Él viene a buscar a los pobres y a los pecadores para ser felices.

Que la bendición de Dios os acompañe.

Obispo emérito del Callao