Cuando los Gobiernos trabajan en favor de todos sus ciudadanos indudablemente sus países mejoran, pero cuando se gobierna pensando y preocupándose en solo un sector de la población, el resultado es que ninguna de las partes se beneficia, crece el descontento, el enfrentamiento, generándose una negativa paralización y decrecimiento del país.

El presidente Castillo llega a la Presidencia con el apoyo de los peruanos con menos recursos, los golpeados por la pandemia y el antivoto de Keiko, esperanzados en mejorar rápidamente su situación, pero el panorama que se vislumbra no es positivo, ni para ellos ni para los que no votaron por él.  El país se está paralizando y las esperanzas de todos los peruanos están deteriorándose rápidamente.

El nombramiento del Consejo de Ministros encabezado por el premier Guido Bellido, es controvertido y frustrante, ya que la mayoría de ellos no tienen la preparación, ni conocimiento para manejar adecuadamente su cartera, además de tener antecedentes como Bellido de ofender a las mujeres y Maraví sobre unas denuncias al tener conexiones con el terrorismo o entidades ligadas de algún modo a este flagelo, que causó miles de muertes y destrucción de importantes infraestructuras, provocando pobreza y éxodos poblacionales.

La prensa ha demostrado claras evidencias que el ministro Iber Maraví  habría incursionado en actos terroristas, razón por la que el premier de acuerdo a sus atribuciones le pidió su renuncia, pero en lugar de acatarlo como corresponde, se dirigió irregularmente al Presidente sosteniendo su inocencia y poniendo su cargo a disposición, dejando de lado la autoridad del premier y mostrándose a un presidente sin decisión, al sostener que los opositores: “quieren tumbarse ministros para poner a sus aliados” sin mayores precisiones, sin comprender que él es el único que tiene esta atribución, creando innecesarios enfrentamientos y divisionismos.

Al presidente Castillo no se le aprecia interés en resolver los problemas prioritarios que el país demanda. A pesar de ser Profesor, ha manifestado que se aburre estar entre 4 paredes, detrás de un pupitre por varias horas y que ha resuelto salir de ese enclaustramiento, aparentemente sintiendo que todavía sigue en campaña.

Como demostración de su visión errada de ser presidente de un solo sector, en Mazamari manifestó con satisfacción ver a sus pobladores trabajando sin zapatos, olvidando que esos ciudadanos aspiran salir de esa situación, mejorando su educación, vivienda, vestimenta, zapatos y sobre todo tener trabajo. Asimismo, en forma inexplicable desafió al Congreso a debatir en el Vraem descalzos y sin precisar cómo se realizaría.

El gobierno de Castillo en solo 40 días, continúa con una inestabilidad alta, que inclusive ha llevado a que Moody’s nos rebaje la calificación, lo que ocasionará la disminución de las necesarias inversiones que demanda el país para su crecimiento, el aumento de los intereses por préstamos a realizar y el desinterés de tomar bonos soberanos.

Finalmente, esperemos que el presidente Castillo deje su sombrero de raíces europeas y que últimamente no le está dando suerte, que gobierne sin enfrentamientos, en unión y dejando de hacer arengas como si estuviese aún en campaña.

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