Gratísima sorpresa ha sido el inicio de la publicación, por fascículos, de “La Historia Sangrienta de Sendero Luminoso”, en el diario Expreso, con imágenes en forma de historieta y con sencillas leyendas, lo que indiscutiblemente va a contribuir al conocimiento de las actividades terroristas que desarrolló en nuestra patria “Sendero Luminoso”, encabezado por Abimael Guzmán Reynoso con el llamado “Pensamiento Gonzalo”.

Digo sorpresa, no porque lo haga Expreso, comprometido con las causas nacionales y la defensa del sistema democrático, sino porque es uno de los pocos medios que cumple con el precepto del artículo 14 de la Constitución que reza: “…los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación, y en la formación moral y cultural.”

La publicación que saludamos con evidente entusiasmo nos hace recordar a quienes vivimos las épocas más duras del terrorismo, los graves daños que le causó al Perú, no solo por la pérdida de valiosas vidas segadas por los terroristas, las personas que fueron gravemente heridas y también mutiladas, las damas que quedaron viudas y los niños que pasaron a la calidad de huérfanos, además de los multitudinarios daños materiales, tanto a la propiedad pública como también a la privada.

Los jóvenes que no vivieron lo antes señalado, no han sido enseñados debidamente sobre lo acontecido, lo tienen de oídas, más aún, en cierta forma la información diminuta que recibían lo fue en forma edulcorada, reduciéndose su magnitud y gravedad. Muchos medios calificaban a la época del terror como la del “conflicto interno” o “conflicto armado”, así como también “enfrentamientos fratricidas entre peruanos”, dentro de varios otros, pero sin la connotación que fueron actos de terror para causar daño y temor y tomar por la vía de los hechos la conducción de la Nación con su Estado. La publicación a la que nos referimos corrige el error de la falta de información o su contenido sesgado.

Hasta en la no suficiente narrativa oficial se ha podido advertir los defectos que estamos relatando, como una serie de pasajes contenidos en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación e incluso en leyendas de las imágenes que se exhiben en el Lugar de la Memoria.

Pero hay también falta de solidaridad y reconocimiento a nuestras Fuerzas Armadas, Policía Nacional y rondas campesinas, que exponiendo sus vidas e integridad combatieron el terror. Fueron ultimados por el terrorismo poblaciones enteras, periodistas, ministros de Estado, militares, marinos, aviadores, policías, alcaldes, regidores y muchísimas otras personas, por el solo hecho de ser peruanos y amar su patria.

Hoy por hoy, gracias a tres décadas de relativa tranquilidad y desarrollo, podemos volver a tener energía eléctrica, diversos otros servicios públicos, oportunidades laborales, satisfacción de necesidades personales y familiares, pero sobre todo tener futuro. Ojalá nunca más tengamos que soportar el terror, pero para ello hay que estar alertas permanentemente y hasta quitar el disfraz de quienes no creen en el sistema democrático, pero se suben a él para socavarlo por dentro.

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