La inflación en los últimos doce meses ha sido de 5.38%. El peor azote para los pobres flagela de nuevo a los peruanos. La causa inmediata de la inflación es el alza del dólar.

El BCR viene frenándola vendiendo a diario cientos de millones de dólares. Tiene reservas para hacerlo, pero no es sostenible.

El alza del dólar se convierte en inflación porque eleva los precios de todo lo importado: el maíz para los pollos, el trigo para el pan y los fideos, la soya para el aceite, el petróleo para los combustibles.

Este mes de octubre subirá la electricidad nuevamente para los hogares peruanos en nada menos que 5% luego de subir 1.51% en septiembre y 3.45% en agosto. La electricidad ha subido 19% en el último año y medio.

Esto se debe a que el alza del dólar se traslada al alza del gas, que se traslada al alza de la electricidad, que multiplica la inflación.

En efecto, agravamos enormemente la inflación porque el gas natural -que se usa para producir el 40% de la electricidad del Perú- se cotiza en dólares, pese a que el 80% del gas natural lo produce Camisea en el Perú. No se justifica que para los consumidores peruanos el gas no se cotice en soles sino en dólares.

Esta situación permaneció inadvertida por años porque el dólar no subía, subía poco o incluso bajaba. Pero el alza reciente del dólar que ya llega al 14% en el año a causa de la incertidumbre política, ha puesto en evidencia lo que permanecía oculto.

Todos sabían que el contrato de Camisea se tenía que renegociar. Nadie pudo o, más bien, nadie quiso hacerlo. Es una vergüenza que haya tenido que llegar la extrema izquierda al Gobierno para que la renegociación se lleve a cabo ahora bajo la amenaza prepotente de una nacionalización.

Desvincular el precio del gas del alza del dólar para frenar el vértigo inflacionario es es lo que hay que renegociar en el contrato de gas de Camisea.

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