Dólar loco

Dólar loco

Cuatro factores vienen provocando la subida del tipo de cambio.
El primero ha sido el déficit fiscal norteamericano, provocado por la reducción tributaria (4 % el 2018). El segundo, la subida de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal hasta colocarse en 2 %. El tercero, la trepada de la tasa de rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. a 2.86 %. Y, por último, las guerras comerciales que ha emprendido el presidente Donald Trump contra China, la Unión Europea y sus vecinos en Norteamérica, lo que ha causado la caída de las bolsas alrededor del mundo.

En este escenario, el dólar (y los bonos EE.UU.) se vienen convirtiendo en la inversión ideal de refugio, lo que conlleva a una masiva salida de capitales desde los mercados emergentes.
La subida (apreciación) del dólar que se viene propagando por todo el orbe ha causado una hecatombe cambiaria en Argentina y en menor medida en Brasil.
En el Marco Macroeconómico Multianual peruano se espera que los capitales externos de largo plazo para el sector privado se mantengan en 4.8 % del PBI (US$ 10,000 millones) en los próximos años. Dios nos escuche.
No se descarta que el precio promedio del dólar informal pueda romper este año la barrera de los S/ 3.30, tal como sucedió hace 18 años (enero del 2000).

El consuelo es que ahora la mayor parte de la población está preparada para estos vaivenes cambiarios, porque el número de créditos personales en moneda extranjera se ha venido reduciendo hasta llegar a 11.3 %. Los que ganan en soles se endeudan en soles. Solamente una de cada 10 personas en la actualidad se ha endeudado en dólares.
Por otro lado, no es menos cierto que un dólar fuerte abarata las importaciones y resta competitividad a las exportaciones.

Sin embargo, tenemos un superávit comercial de cerca de US$ 9,000 millones porque nuestras principales exportaciones se situarán al cierre del año en US$ 52,000 millones (mientras que las importaciones arriban a US$ 43,000 millones) gracias a que mayoritariamente son mineras, cuyos precios están sujetos al mercado internacional y vienen al alza.

Hay que cruzar los dedos para que Trump no eleve el nivel de agresión en sus guerras comerciales porque causaría a la larga o a la corta una recesión.

Otras fortalezas cambiarias con que contamos en este mar movido son las remesas de la gran hinchada peruana en el exterior hacia el Perú y las exportaciones ilegítimas de 300 toneladas de clorhidrato de cocaína que no se ha logrado erradicar.