La economía peruana cayó -16.3% en marzo, -40.49% en abril, -32.75% en mayo y -18.06% en junio. En el segundo trimestre la caída es de -30.2%. Bloomberg asegura que es la peor entre las principales economías latinoamericanas. Ocurre a pesar del estímulo del gobierno, de 18% del PBI, que ha generado ya un déficit fiscal de 6.9% cuando según la ley no debe sobrepasar el 1%.

Algunos analistas sostienen que el PBI ya habría comenzado a crecer en julio entre 2% y 3%, por la reapertura, y que podría rebotar creciendo 8.7% en el 2021. No significa mucho rebotar eso desde el fondo de un pozo tan profundo.
Como siempre, las esperanzas vienen de fuera. El cobre ha subido 40% en los últimos cuatro meses y pasó esta semana la barrera de los tres dólares la libra. El Perú es el segundo productor mundial, luego de Chile (tres dólares solía ser la condición para el equilibrio fiscal chileno antes de la pandemia). El gran comprador del cobre es China, cuya economía es la locomotora que podría sacarnos del pantano.

A causa de la recesión mundial precisamente, el oro también se ha disparado atravesando dos veces hacia arriba la valla de los dos mil dólares la onza. El alza impresionante del oro en el mundo es un hecho histórico sin precedentes. Refleja que el oro es hoy el verdadero refugio del valor ante el desplome continuado, en cámara lenta, del dólar estadounidense. Y el Perú es el primer productor de oro de América Latina y el sexto en el mundo.

Contra la corriente mundial, sin embargo, en Lima viene subiendo día a día que el dólar no deja de subir y cerraba el viernes en 3.59 soles. Pienso que, no habiendo acceso fácil y masivo al oro como reserva de valor, pese a ser productores de oro, los peruanos no tienen otro refugio que ese dólar del que el mundo descree hoy. Es una verdadera expoliación de la que los peruanos son víctimas sin saberlo, porque nadie les dice lo que ocurre hoy en el mundo.

Es el momento de crear un nuevo refugio para el valor en el Perú. Una alternativa obvia es la libre comercialización del oro. Frenaría, además, la fuga del oro peruano a Bolivia donde se vende libremente porque nadie hace preguntas. El propio BCR podría comprar oro a las grandes mineras locales para guardar en el refugio parte de las reservas del Perú.

¿Diría el lector que esta ceguera es típica de un país emergente que solía creerse exitoso y que ya no sabe dónde está el refugio? Píénselo de nuevo. En la Fed, el banco central de EEUU, el fantasma del patrón oro está causando pánico por el solo nombre de una mujer nominada al directorio por el presidente Donald Trump. “Las ideas de la señora son tan extremas que serán una distracción innecesaria frente a las tareas”, dicen los asfixiados funcionarios. Es un pretexto torpe. ¿Por qué tanto miedo? Porque Judy Shelton argumenta que es hora de volver al patrón oro para devolverle al dólar su papel de reserva del valor. Y pone en duda, además, la necesidad misma de un banco central.