Renunció el ministro del Interior un día antes de presentarse el gabinete ante el Congreso para obtener el voto de confianza. El gobierno del partido Morado -es gracioso que el congresista Daniel Olivares diga que eso es una mentira cuando de haber ganado las elecciones el perfil del actual gabinete sería el mismo que el del presidente Sagasti- descabezó la policía para poner a un favorito de los señores Gino Costa y Carlos Basombrío, según varios medios de prensa y trascendidos. La prueba de ello, si se quiere, es el papel de viuda doliente que protagonizó el exministro Carlos Basombrío en numerosos twitter, defendiendo a capa y espada al caído Rubén Vargas. Mi interpretación para este error garrafal del gobierno de pasar al retiro a 16 generales de la PNP para que acceda el favorito de Costa y Basombrío, según fuentes bien informadas, es que se subestimó la reacción de la policía, golpeada con saña por los caviares que alentaron las marchas golpistas que derrocaron al gobierno de Manuel Merino y encumbraron a esos falsos héroes y pseudo mártires que murieron tratando de asaltar el Congreso. Creo que los caviares pensaron que la población estaba madura para tolerar un tal descabezamiento de la policía so pretexto de la corrupción y los dos muertos de marras, y que la policía, aterrorizada, no reaccionaría. Sucedió, que el apaleamiento moral de la policía, alentado por los caviares, trajo como consecuencia marchas de protesta en todo el país como es el caso de Ica, en la Panamericana Sur, con las vías de abastecimiento a Lima cortadas también desde el norte, por el Chao (hasta el cierre de este artículo ya se habla de un muerto).

Miles de millones de soles en pérdidas y propiedad privada devastada. ¿Cómo se podía restablecer el orden público con la policía en condición de “asesina” del “pueblo”? Mientras, el presidente, cual virrey con tarima y alfombra, daba una entrevista exclusiva a los cuatro programas dominicales más vistos dando cuenta de que vivía en otro mundo, aquel de las “investigaciones” académicas y las quimeras de “agenda país” propias de los millones de dólares con los que se forran los bolsillos los que trabajan para las ONG. Dicho esto, como vemos, la semana no estuvo exenta de protagonistas, pero ni uno de ellos fue quien debería estar a la cabeza de los problemas y soluciones del país, es decir, la presidente del Consejo de Ministros brilló por su ausencia. Su única aparición, obligada por la Constitución, es la que se produjo al acudir al Congreso para exponer su plan de trabajo y solicitar el voto de confianza. Pobre y triste su papel hasta hoy, sin brillo y tan transparente que a la señora Bermúdez nadie la ve donde las papas queman al mando de un gobierno que tendrá que afrontar grandes retos como la segunda ola de la pandemia de la covid-19, la crisis económica y las elecciones en un contexto de protestas sociales empujadas por los caviares desde el Estado y desde las redes sociales. A propósito, señora Bermúdez, pregunto por información llegada a mí por un exministro de Estado: ¿Es cierto que existe en la PCM un grupo de tareas compuesto por casi setenta (70) creativos que fueron contratados en la época en la que el actual congresista Daniel Olivares cortaba el jamón con las comunicaciones de PPK a través de COPILOTO SAC, y mil setecientos troles que manejan campañas desde el Mininter? Ya que usted no aparece en ninguna parte, ¿nos haría el favor de aparecer un ratito para responder esta pregunta?