Al parecer existe sólo un camino en el que tendrán que encontrarse la presidenta del Congreso y la presidenta del Consejo de Ministros para poder llegar a un “acuerdo” que permita la convivencia entre los poderes políticos que lideran.

Esta semana es crucial; la presidenta del Consejo de Ministros llevará a cabo sus reuniones con las bancadas del Congreso para persuadirlos con el propósito de que el Congreso no apruebe por insistencia la ley de desarrollo constitucional sobre la confianza, mientras que la presidenta del Congreso al parecer ya tendría en mente la defensa del fuero parlamentario y haría lo posible para aprobarla. Si esto es así, es muy probable que la presidenta del Consejo de Ministros haga cuestión de confianza sobre las observaciones planteadas a la ley de desarrollo constitucional.

Como dije la semana pasada, la confianza una vez planteada podrá ser debatida en la sesión en que se debata la inasistencia o ser diferida para la siguiente sesión del pleno del Congreso, quedando fuera de juego. Sin embargo, habría que evaluar que la confianza se presentaría en el contexto de la vigencia de la sentencia del Tribunal Constitucional y antes que entre en vigencia la ley de desarrollo constitucional.

Ese escenario haría que el Congreso evalúe considerar la aprobación de la insistencia de la ley de desarrollo constitucional y considerar algunas de las observaciones planteadas por el Gobierno, con el fin de evitar que el poder ejecutivo asuma una primera negación de confianza.

El ajedrez político para esta semana se vuelve interesante. Una crisis total del gabinete favorecería al ala dura de Perú Libre y podría generar un nuevo gabinete de peores características al del gabinete Bellido, dejando allanado el camino para una segunda negación de confianza y con ello el cierre del Congreso.

Las cartas de la presidenta del Consejo de Ministros están echadas; ella ha llamado al diálogo y ha generado algunas percepciones positivas ya que además ha manifestado su deseo de llegar a algún acuerdo sobre la ley de desarrollo constitucional sobre la confianza. El Congreso, por otro lado, se mueve como si el señor Bellido siguiera en la presidencia del Consejo de Ministros. Creo que el Congreso debe evaluar su conducta y mover sus piezas con inteligencia y sagacidad. A veces en política como en el ajedrez hay que retroceder un caballo para ganarse un alfil y llegar a “tablas”.

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