La palabra

La palabra
  • Fecha Jueves 26 de Marzo del 2020
  • Fecha 12:50 am

Como expresión del pensamiento y lenguaje cumple una función que modifica la actitud del ser humano en forma positiva o negativa dependiendo del propósito del emisor y receptor en relación con la comunicación humana, que va moldeando el comportamiento de los seres humanos en los diferentes escenarios en que se desarrolla, puede ser la familia, la escuela, universidad, el trabajo y la sociedad en su conjunto. La palabra a través de la historia ha tenido diferentes connotaciones que han llevado siempre a la reflexión de los seres humanos en el espacio, tiempo e historia en que se han producido los acontecimientos humanos.

Desde la época de los griegos, romanos, edad media, el industrialismo y la modernidad, la palabra ha tenido efectos de cambios en el pensamiento, en la etapa griega y romana se pensaba mucho sobre la naturaleza, en la edad media la relación del hombre con Dios, donde la palabra tenía un poder divino y que lo que le sucedía a la persona era obra de la divinidad. Pero cuando comienza el industrialismo, surge la antropología, la sociología, psicología, la palabra tiene otro contexto, se relaciona al hombre con el hombre y la palabra divina se ubica en un aspecto de carácter religioso.

Dentro de la familia, escuchar de los hijos la palabra papá o mamá, produce una sentimiento de amor, cariño, identificación e individualización, igualmente cuando los hijos son diseccionados por los padres, la palabra internaliza en ellos un condicionamiento de sujeción y obediencia que ayuda a su desarrollo. Asimismo, observamos que la palabra en los adolescentes es muy importante, orientándolos cuando experimentan su primera relación sexual, escogen a la enamorada o cuando se sienten afligidos, tristes o preocupados por alguna decepción. Igualmente cuando las personas están jóvenes y no saben qué profesión estudiar o cuando en la época escolar el alumno escucha la palabra del maestro cuando le da un consejo o una enseñanza de alguna asignatura y en la universidad sucede lo mismo, la palabra refuerza el conocimiento aprendido a través de la educación. Cuán importante la palabra de un policía cuando impone orden o del fiscal cuando formula acusación y la del juez cuando toma una decisión en la sentencia y hace respetar el derecho que le asiste a la persona vencedora. Vemos que el político que está en una plaza pública tiene que persuadir al pueblo que su palabra es cierta, verdadera y cuando concurran a las urnas voten por la persona que reúna el perfil para conducir la nación.

Pero existe otra clase de personas que la palabra no los hace sentir bien porque las verdades les cuesta admitir y tienen como respuesta que son soberbios, altaneros con poca humildad. Esta clase de personas no construyen nada en la vida, ni en el ámbito personal, emocional y profesional. Muchas veces la preparación intelectual de estos individuos no les sirve de nada por que emocionalmente no han alcanzado la madurez que requieren. Estos personajes son observados en todo el proceso de su desarrollo con un mal pronóstico porque nunca supieron escuchar la palabra que los orientaba para su bien.

Quiero concluir este trazado con lo siguiente: “No te preocupes llegar a viejo, lo importante es no haber llegado en vano”. Muchas felicidades.



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