Dr. Luis Sánchez

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Los hijos que nunca tuve

Este es un drama existencial de la relación paterna filial, que se experimenta en todas las sociedades; el amor, los sentimientos, la afectividad, la solidaridad, coexisten dentro de las personas, siendo indiferente al país de origen de donde provengan las personas.

El caso que les voy a comentar, se trata de una pareja de esposos que tuvieron cuatro hijos que por circunstancias del destino se divorciaron, porque se dieron cuenta que su relación era incompatible, al punto que al convivir juntos su relación era caótica y no solo dañaba a ellos como pareja sino a los hijos.

Dentro de la dinámica familiar, la mujer era fría, inafectiva, no se preocupaba de llenar ese vacío que sentía el esposo, debido a su falta de afecto en su núcleo familiar. No obstante, ellos conversaban sobre esas carencias emocionales, pero no había respuesta. A pesar de que el esposo era amoroso, afectivo y preocupado por la familia.

En consulta, le pregunto al esposo cómo eran sus padres biológicos, me contestó que la madre era una mujer fatua, recuerda que solamente una vez le dio un beso; y su padre era un hombre preocupado por su educación, alimentos, afectivo, pero no demostrativo; y le pregunté sobre los padres de su esposa como eran, el padre era afectuoso, la madre, la abuela materna, eran gente muy fría emocionalmente, al punto que habían desarrollado un trastorno de dependencia emocional con rasgos histéricos, que habían sido heredados de generación en generación, comprendiendo a la bisabuela, abuela, madre y nietos.

En consulta, le dije, escogiste como esposa a una mujer como tu madre, me contestó que sí, en una forma muy dolida, que después se canalizó. Y le pregunté cómo es tu relación con tus hijos, distante, fría, sin afecto, solamente me buscan cuando desean que los ayude económicamente, empero no hemos construido lazos fuertes de sentimientos, amor, cariño, respeto, solidaridad. Ellos piensan y sienten, primero ellos, segundo ellos y tercero ellos. Yo me pregunto en que fallé, considero que he tenido errores, pero no en haber generado una inafectividad de los hijos.

Esta situación emocional le preocupó toda la vida y con el tiempo comenzó a encontrar respuestas en la genética, herencia y falta de afecto de la esposa y que nunca inculcó a los hijos amor, cariño, respeto a su padre. Porque nunca se lo enseñaron a la esposa, menos a los hijos. Esta riqueza afectiva nunca la tuvieron, se encuentra en la propia naturaleza de las personas, difíciles de modificar, quizás como seres maduros puedan entenderlo algún día.

Le dije en consulta, te tocó vivir esa experiencia, no puedes seguir caminando por la vida con tu mochila llena de dolor y resentimiento, ponle punto final a esta historia, sigue adelante ayudando a otras personas y especialmente a tu amada esposa, que está a tu lado siempre.

 

 






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