Dr. Luis Sánchez

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Rostros adustos

En la interpretación del comportamiento humano el lenguaje corporal se estima que tiene un porcentaje del ochenta por ciento. Esta afirmación la podemos corroborar observando la expresión de la persona cuando está alegre, triste, preocupado, pensativo, reflexivo, la postura de la persona refleja el interior y no hay más realidad de la que llevas dentro de ti.

Hemos tenido la oportunidad de trabajar con pacientes con retraso mental severos y profundos, con quienes por lo general la comunicación es inexistente y uno tiene que interpretar lo que desea y siente el paciente, quienes después de ser atendidos y haber satisfecho sus necesidades se muestran tranquilos y no se quejan.

Los rostros como expresión de la persona hay que interpretarlos, algunas veces encontramos seres humanos de expresión seria que no quiere decir que están molestos sino son formas de expresión facial que no significa que están amargados sino que son serios, aunque con el trato demuestran lo contrario, son empáticas. Y a veces sucede lo contrario, rostros con un seño molesto y están verdaderamente con rabia, cólera, descontentos con su persona y los demás.

El rostro no solamente comprende la mirada, es todo en su conjunto, la postura, la boca, labios, frente, brazos, piernas, formas de desplazamiento, lento, acelerado, pausado, la forma como asienta los pies en el piso, demuestran seguridad, inseguridad y para el estudioso del comportamiento puede concluir en un perfil presuntivo que lo corroborara con la entrevista.

El rostro de una persona contenta consigo misma y con los demás, siempre tiene una expresión alegre, locuaz, predispuesta a resolver las diferentes incidencias que se presentan, su pensamiento es positivo, altruista y refleja confianza con las demás personas.

Todo lo contrario con los rostros amargados, las personas evitan conversar, buscan no tener el menor contacto, son personas altaneras, siempre creen que tienen la razón y cuando se les da la contra se alteran, gritan y muchas veces pierden el control de sus impulsos, son personas que no se han encontrado consigo mismas.

He conocido los rostros de muchos psicópatas dentro y fuera de la cárcel con una mirada profunda de odio, fríos, calculadores, sin un ápice de sentimiento hacia los demás, no reconocen sus errores, implacables para el dolor, aparentan ser buenas personas con la finalidad de obtener sus propios beneficios. Un día conversando con un colega de salud, me dijo: “los psicópatas son los más felices porque no sienten absolutamente nada”. Considero que están en lo cierto, son glaciales.

Sin embargo, he tenido la oportunidad de tratar con muchos psicóticos con su mirada extraviada, la expresión de su cara desencajada, no siendo conscientes de lo que hacen, pero no anidan en su interior la ferocidad de un psicópata.





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