Hoy el Congreso recibirá al segundo gabinete del presidente Castillo. La atmósfera sigue tensa tal como sucedió con el expresidente del consejo de ministros Bellido, pero esta vez por el cuestionamiento a los ministros del Interior y de Educación. Si bien, la titular Mirtha Vásquez tiene un comportamiento más mesurado en sus declaraciones y actuaciones, pero ello no le garantiza el voto de confianza ya que las bancadas no oficialistas le han solicitado cambios ministeriales previos a su presentación en el Congreso.

Hace dos semanas el gobierno publicó la Política General de Gobierno y eso está bien, ya que ha permitido que las personas conozcan con antelación lo que el gobierno pretende realizar en los próximos años, sin embargo, ello no es suficiente. Los mensajes que emiten los ministros y las acciones legales y políticas que podrían realizar deben ser coherentes.

En un mundo donde la comunicación e información siguen siendo el motor que genera energía para el movimiento político, la coherencia entre los actos de gobierno y la información que generan sus actores de manera individual deben ser coherentes, ya que de lo contrario producen confusión y percepciones negativas ante la opinión pública.

El caso del nombramiento del señor Richard Rojas, como embajador en Panamá y Venezuela, es un claro ejemplo de la incoherencia entre el acto gubernamental de un probable nombramiento y los mensajes que se emiten mediante las declaraciones de los responsables políticos del gobierno.

El debate de hoy en el Congreso para el voto de investidura será duro para el gobierno. Espero que la premier anuncie acciones concretas que realizará el gobierno y que el discurso no sea una lista de ofrecimientos que no podrán cumplir, pero además su línea retórica debe estar dirigida a la emisión de mensajes de confianza a los inversionistas y de deslinde con las fuerzas oscuras que existen al interior del gobierno con las facciones de extrema izquierda.

Por otro lado, la oposición al gobierno no sólo debe realizar críticas políticas y de coyuntura, sino también críticas a las políticas de gobierno publicadas; la oposición tendrá ese “talón de Aquiles” ya que antes los parlamentarios se enteraban de la política general de gobierno el día de la presentación del gabinete, pero ahora que ya se conoce con antelación, las preguntas en el debate deben estar dirigidas a ello y no sólo a los asuntos políticos y coyunturales.

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