Cuando me senté para poder empezar a escribir este artículo, pensaba en el tema a tratar y empecé a cuestionarme, “¿será una réplica del año anterior?”; claramente, la sensación que nos da empezar nuevamente una cuarentena por dos semanas con sabor a tres meses, es de terror.

Debemos identificar las ventajas que hay en haber superado el año pasado; la principal, motivo de este artículo, es que sabemos manejarnos en economía de guerra. La columna de hoy veremos justamente qué hay que repetir y que no con respecto al año pasado. Un primer ejercicio a realizar es enlistar (si es que aún no se ha hecho) aquellos gastos fijos que sin exclusivamente vitales, hacer literalmente una lista de prioridades, sobre ella determinar nuestro costo de vida y luego el de nuestra empresa (lo mínimo que necesitamos para poder subsistir). Ya vimos el año pasado lo importante que fue tener un costo menor y aprovechar al máximo cada recurso con el que contamos.

Una vez teniendo claro nuestros costos, empezamos a definir nuestro canal de ingresos, aquí es determinante poder saber qué es lo mejor para nuestros clientes; lo que generalmente sucede es que encontramos una manera de vender que se amolde a nosotros, aquello que se adapte a nuestros costos o peor aún a nuestra comodidad, luego de un tiempo sin resultados, recién empezamos a preocuparnos por encontrar un camino que funcione para nuestros clientes; el tiempo transcurrido y el dinero ya gastado no lo recuperamos. Por esto es muy importante darle algo de tiempo a entender bien cómo y qué nos pueden comprar nuestros clientes de aquí en adelante; debemos estar atentos a si debemos aplicar estrategia de precios, cambio de presentación de productos, o hasta cambio de producto o servicio… lo que estamos viviendo no tiene precedentes, tengamos la mente abierta a opciones nunca antes evaluadas también.

Una vez definido el camino a seguir, debemos estar preparados para un nuevo cambio de reglas en el mercado; si algo pudimos aprender en estos meses es que las condiciones pueden cambiar continuamente con poca anticipación, por ende no hagamos inversiones en ningún tipo de activo a largo plazo, por lo menos hasta encontrar estabilidad.

Aprovechemos todos los aprendizajes de la cuarentena pasada, aceptemos que debemos entrar en modo supervivencia, saldremos de esto sin duda alguna, pero hay que tomar las decisiones adecuadas. Buena semana para todos.