Educa tus pensamientos

Educa tus pensamientos

El lenguaje es la expresión de los pensamientos y para que sean asertivos hay que estructurarlos, organizarlos con una visión hacia la realidad y no incurrir en visiones sesgadas que no guardan relación con los fines y objetivos reales. Los pensamientos se vinculan estrechamente con las creencias, que vienen sucediendo de generación en generación, a través de las transculturizaciones.

Cuando poseemos pensamientos positivos, nuestras vidas están llenas de esperanza, alegría, oportunidades, enfrentamos a los retos con seguridad de salir exitosos, convencidos de que vamos a lograr todos nuestros proyectos, porque nos impregnamos en nuestro interior que todo lo podemos si nos proponemos hacerlo con mucha convicción. Cuando sucede lo contrario, es decir, alimentamos pensamientos negativos, percibimos el mundo a perdedor, nos sentimos derrotados, sin deseos de hacer las cosas, porque creemos que van a ir mal, lo que pretendemos hacer o lo que hacemos, corriéndose el riesgo de un inadecuado manejo de las emociones, influyendo en el ánimo, ansiedad, depresión, enfermedades psicosomáticas, que alteran la mente y el cuerpo.

Existe una hormona, llamada “cortisol”, que tiene íntimamente relación con el estrés, hormona cíclica, que durante el día se eleva, debido a las diferentes confrontaciones del día a día, que las personas realizan y depende mucho como las canalizas, como, por ejemplo, la pérdida del trabajo, problemas intestinales, te irritas con facilidad, falta de sueño, apetito, por eso es muy importante la perspectiva de vida, preguntándole a tu voz interior quién soy, qué deseo hacer de mi vida, cuál es el propósito de mi existencia. Los seres humanos siempre tienen una finalidad en el mundo terrenal y esa actitud está condicionada a cómo educas los pensamientos, si anidas la victoria o la derrota.

Siempre hay que alimentar la “corteza prefrontal”, donde se ubican las ilusiones, es donde radican los pensamientos positivos, mientras logro estar con un “yo” tranquilo, equilibrado, las ilusiones fluyen y se hacen realidad, es parte de la existencia, es el motor de la vida, es el comienzo de un pensamiento que pretendo alcanzar y lo logro cuando se realiza; por ejemplo, tengo la ilusión de ser una persona competente en salud mental, lo primero que me viene a la mente es preguntarte si me conozco a mí mismo y estoy en la capacidad de colocarme en el lugar de las otras personas, para poderlas ayudar y, en segundo lugar, la convicción de estar dispuesto a alcanzar ese objetivo que comenzó con una ilusión, que no es ilusa sino asertiva.

Ayuda mucho a educar los pensamientos la relajación, meditación, la abstracción en escenarios gratificantes, que van a permitir que el sistema nervioso central se recicle con nuevos pensamientos, predispuesto a realizar las cosas bien, aprendiendo a manejar la hormona “cortisol”, desvinculándose de la pantalla, tecnología, que si bien es útil para un momento determinado de las actividades humanas, empero no son imprescindibles para una buena conversación con calor humano, un abrazo, un beso, el prestar atención a las personas que necesitan de una palabra, el mirarse, sonreír, prestar el asentimiento con un lenguaje gestual, es invalorable por la esencia misma de la relación humana. Recuerdo a muchas familias, tanto nacionales como del exterior, que la comunicación se ha quebrado por los benditos aparatos electrónicos, cada uno está en lo suyo y no se disfruta de las vivencias de las circunstancias, que quizás no se repitan por diferentes razones, no hay que dejar de vivir en forma natural.

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