La actual pandemia que vive el mundo, no solo impactó en la salud, también lo hizo en los proyectos ambientales como las esperadas ciudades sostenibles, que son una esperanza para que el calentamiento global se mantenga a raya y de esa forma no se incrementen las sequías o inundaciones y otros efecto adversos.

Junto a ello, las urbes pueden renovarse contribuyendo a la salud pública, a través de una mejor planificación urbana y de transporte. Diversos investigadores apuestan hoy por ciudades donde la prioridad ya no sean los autos sino las bicicletas y otros transportes más livianos, que implican un menor riesgo de contagio y al mismo tiempo mejoran la salud y fortalecen el sistema inmunológico.

Desde ya los especialistas en salud vaticinan que es probable que vivamos con el distanciamiento social con las personas que caminan por la calle o estén en un determinado espacio cerrado, estas medidas se mantendrán en el futuro próximo y es aquí que las ciudades deben estar preparadas para enfrentar la nueva normalidad. Muchas urbes ya iniciaron un plan para habilitar infraestructura acorde y segura para caminar y también para las bicicletas, incluso en tramos largos si se trata de ir a trabajar.

Debido a que la actividad física segura es urgente, otras ciudades ofrecen oportunidades para realizar ejercicios proporcionando suficientes espacios públicos seguros (parques, playas y otros espacios al aire libre) donde las personas se pueden reunir y hacer ejercicio sin correr un alto riesgo de contagio; además estas medidas permiten aminorar los altos niveles de contaminación atmosférica.

En el país se impulsa el modelo de ciudades sostenibles a través de los gobiernos locales no solo con la visión de aminorar el impacto del cambio climático, sino a sensibilizar a la población para que consuman menor energía y por lo tanto existan menos emisiones. Se destaca que la ciudad del futuro contará con espacios verdes y azules (fuentes, lagos, ríos o mares) que ofrecen beneficios para la salud de los habitantes como menos estrés, mejor salud general y mental.

En relación a lo anterior, es urgente darle un valor a las zonas abandonadas de la ciudad que al recuperarlas ofrecen beneficios como en Japón, donde se restauraron humedales del río Maruyama, mejorando el hábitat natural que atrae a más visitantes y revitaliza la economía local. Por la covid-19 en Israel se cuenta con una aplicación que permite hacer viajes más eficientes y limpios y los usuarios solo tienen que ingresar su ubicación y destino y un algoritmo calcula el viaje más ecoeficiente.

Si para el 2050 los investigadores proyectan que casi el 70% de la población vivirá en ciudades, pensar en las ciudades sostenibles, seguras y resilientes es una tarea pendiente para los gobiernos.