La inscripción de Roque Benavides, empresario minero y sobrino de Haya de la Torre, al Partido Aprista es un hecho político relevante. Sin duda ha generado reacciones de todo tipo y, de un modo u otro, ha hecho que la estrella se coloque en el centro de los comentarios por unas horas el día que trascendió. Este no es un dato menor. La fuerza magnética del PAP demuestra una vez más que aún puede atraer a personalidades de éxito. Es una buena noticia que ojalá se extienda a elementos del mundo académico, social y cultural; como lo fueron en el esfuerzo del origen Luis Alberto Sánchez, Macedonio de la Torre, Manuel Arévalo; representantes de estos otros espacios señalados.
Roque siempre ha sido cercano al Partido Aprista, interactuó con una promoción brillante de cuadros apristas y filo apristas de la PUCP en los 70: Mauricio Mulder, César Campos, Ayar López Cano, Guillermo Gates, Iván García Mayer, Carlos Moscoso, Cesar Enrique Vásquez, Alfredo Eyzaguirre, Nestor Walqui, José Antonio Torres Iriarte, entre otros. Incluso fue candidato a la federación universitaria con la plataforma estudiantil aprista de dicha casa de estudios. Personalmente siempre lo vi ligado a varias actividades del partido y con amistad personal con varios líderes, especialmente con Armando Villanueva, patriarca contemporáneo de la estrella.
Que el Apra pueda aglutinar entre sus muchos miles de militantes a dirigentes sindicales, dirigentes populares, profesionales, trabajadores manuales, vanguardias intelectuales provincianas, pequeños comerciantes y además personas como Roque, que viene de la gran empresa, da cuenta de una perspectiva quizás olvidada: el Partido de Haya de la Torre siempre fue – además – un proyecto nacional, hoy quizás golpeado y debilitado por casi 10 años de ataques, pero aún en pie y que puede, tarde o temprano, despertar y ofrecerle al Perú de nuevo un camino viable de libertad, progreso y justicia social.
Las reacciones del antiaprismo no son tan atendibles en la medida que los personajes que protagonizan los ataques son simpatizantes o aliados de adversarios históricos del PAP, que en ningún caso hubiesen visto con buenos ojos filiación alguna a la organización que Alan García llevó al poder dos veces.
En diversos foros de la estrella vengo sosteniendo que el aprismo necesita una nueva narrativa explicativa de los procesos históricos de los últimos 40 años, un programa proyectado para los próximos 25 años, una reingeniería de su organización y nuevos voceros. En estos propósitos estoy seguro que Roque tiene mucho que aportar con sus ideas y entusiasmo.
Por lo declarado por Benavides Ganoza ha descartado su candidatura presidencial. Pienso que sería un gran candidato, es básicamente un empresario exitoso, el hijo de un emprendedor con visión que pudo consolidar generacionalmente lo que inició su padre; esa misma es la historia o sueño de millones de microempresarios en el Perú, pasar del emprendimiento de la primera generación a la consolidación de las generaciones que les siguen. Además es un hombre inteligente y que gusta de participar en el debate público.
Más allá de perspectivas electorales saludo con entusiasmo la inscripción y compromiso democrático de Roque con el partido que más ha hecho por las libertades y la lucha contra la pobreza en este país. ¡Bienvenido!