No entiendo la razón por la cual a todo el mundo le llama la atención la designación en los cargos públicos de gente inexperta en unos casos y, en otros, con elementos cuasi prontuariados o vinculados a los grupos terroristas o de agitación profesional.
Me parece que todos olvidan que el objetivo del grupo que ha llegado al poder no es mantener nuestro sistema democrático de gobierno basado en el equilibrio de poderes sino la entronización del Partido Comunista Marxista Leninista Mariateguista que, con el apoyo del Foro de Sao Paulo, ha logrado unir a las huestes de Sendero y del MRTA, para lo cual simplemente aplican la estrategia de Abimael Guzmán para quebrar los parámetros del marco jurídico constitucional y legal vigentes, esperando respuestas que luego utilizan políticamente para aplicar las reglas que aborrecen y quebrar cualquier oposición; en palabras simples, actuar en aluvión descontrolado en apariencia para luego encausar su fuerza contra un sistema burocratizado y si capacidad de reacción.
También olvida la población que en el ideario de Perú Libre, repetido con palabras menos directas, dicha organización proclamó que no llega al poder para gobernar sino para desarrollar solo acción política para quedarse eternamente en él, por cuya razón no les interesa demasiado la crisis económica que se ha desatado y que parece imparable porque el Gabinete juramentado no le inspira confianza a ningún inversionista, el discurso anti minero continúa, la política exterior se alinea con el chavismo y el castrismo y no existe mensaje alguno ni del presidente ni del ministro de Economía del rumbo que seguirá este gobierno, al menos para controlar el desbocamiento de los precios en productos de primera necesidad y en todos los bienes y servicios que se consumen en el país, situación que no afecta a los más ricos sino a los más pobres.
Ahora bien, si recordamos que Perú Libre ha predicado abiertamente la lucha de clases y ha llevado el eslogan de no más pobres en un país rico, podemos sospechar que el empobrecimiento masivo de la población tendría como finalidad lanzar después a los empobrecidos contra aquellos a los que consideran ricos azuzando aún más las contradicciones y los odios.
Hay que mirar con atención la vinculación de los actuales gobernantes con las rondas campesinas a las que quieren convertir en rondas urbanas y después sustituir a la policía poniendo a ésta bajo el control de aquellas.
Ya no veremos gobernantes con escoltas policiales o militares sino con un escudo de ronderos cual guardia pretoriana, lo que pueden hacer de facto sin ninguna ley que regule este desmadre. Si no lo han analizado hasta ahora, pues vean al flamante primer ministro llegar a caballo con sus ronderos a negociar la suspensión del bloqueo de Las Bambas.

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