Hace 14 años se lanzaron, por primera vez, los bonos verdes, una especie de deuda que emiten organizaciones públicas o privadas con el fin de financiar o refinanciar activos sostenibles, es decir, proyectos verdes como son las energías renovables, transporte limpio, gestión responsable de residuos, eficiencia energética, entre otros, contribuyendo así a reducir el impacto ambiental.
Lo novedoso de los bonos verdes es que recientemente, el gobierno español identificó que más de 13,600 millones de euros pueden servir como inversión verde que financien proyectos destinados a mitigar y adaptar al cambio climático, uso sostenible, la transición hacia una economía circular, protección de recursos hídricos y marítimos, prevenir y controlar la contaminación, entre otros, refiere un comunicado del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
En lo que va del año, una empresa española se convirtió en el mayor grupo emisor de estos bonos, por valor de 2,000 millones de euros para mitigar el cambio climático.
El Perú también avanza en emitir bonos verdes, llamados también bonos temáticos, está el ejemplo del Banco Nacional del Perú (Cofide) que emitió su primer bono verde de hasta por S/ 100 millones y un primer bono sostenible por la misma suma, también un banco comercial hizo público un bono social de 13 millones de dólares, así como un colegio que emitió bonos sociales por un valor de S/ 230 millones.
En la práctica invertir en los bonos verdes es ya un cambio del esquema tradicional de las empresas y también de respeto al medio ambiente, a lo social y a la gobernanza, lo que se conoce como ESG (por sus siglas en inglés). Con el auge de invertir en estos instrumentos es posible que muchas acciones favorables al medio ambiente y al ser humano aumenten como la construcción de instalaciones renovables, eficiencia energética, transporte limpio o la gestión de residuos sólidos responsable.
Los fondos utilizados para los bonos verdes son otorgados por el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y son destinados a iniciativas sostenibles a favor del medioambiente. Según estas instituciones, un proyecto debe cumplir ciertos requisitos para recibir créditos proveniente de una emisión de bonos verdes, como parámetros internacionales de sostenibilidad y estas iniciativas deben ser medibles y efectivas, además que impacten positivamente al mundo.
Los países deben seguir en esta ruta y buscar invertir en este instrumento. Esperemos que el Perú tenga más orden en el Estado con normas que vigoricen y estimulen estas inversiones, con reglas claras y transparentes que impulsen la promoción de la inversión del sector financiero para implementar acciones ambientales en sus actividades productivas, económicas y sociales.

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