Un esquema autoritario siempre tiene tras de sí circunstancias que lo sostienen. En los 90 se dio la implementación de un nuevo modelo político y económico. Se realizaron cambios profundos, en dictadura, con una disolución arbitraria del Parlamento y con una nueva Constitución. La justificación fue en parte una supuesta mejor respuesta al desorden económico y al asedio del terrorismo de Sendero Luminoso. El proceso contó con apoyo internacional, financiero y político; buena parte del mismo procedía de EEUU y Japón. Probablemente el tema creciente de las denuncias sobre la permisividad de Montesinos con el narcotráfico hizo que los americanos se alejaran y luego, cuando la crisis asiática impactó en Perú causando recesión, se empiezan a construir las condiciones para el fin de ese proceso. En lo político se persiguió a los partidos y se reprimió a los movimientos sociales. Las Fuerzas Armadas estuvieron al servicio del montesinismo durante esta etapa. Gran parte de la vanguardia de la alianza cívico-militar fujimorista terminaron procesados y encarcelados.
Con la caída del régimen, la reorganización democrática vino con amplia participación de la izquierda criolla sanisidrina, en la llamada “transición paniaguista”.
Desde ese entonces y hasta hoy – con excepción de 2006-2011- gobierna la constructocracia, es decir la conjunción del “Club de la corrupción” y las megafirmas brasileñas, en especial Odebrecht. Hay una gran influencia de Brasil y recientemente de Reino Unido, con quien se ha firmado contratos Estado-Estado. El Parlamento fue cerrado arbitrariamente en septiembre de 2019 y el golpe vino desde la izquierda, lo que hace predecible que la reorganización vaya a tener un alto contenido derechista o liberal. Circunstancia que si la proyectamos en el futuro nos da cuenta que la agenda social continuará irresuelta y sin correlato en las fuerzas políticas más articuladas. Como en los 90 este esquema – el vizcarrismo- naufragará cuando varios de sus componentes empiecen a debilitarse.
Por tanto, más allá de cálculos numéricos sobre la vacancia o de si hoy retiran dicha moción, creo importante que en el plano inmediato debemos exhortar a que el Parlamento elija a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, así se podría cambiar la correlación de fuerzas, favorable hoy al inquilino de Palacio. Se debe exhortar también a que eliminen la inmunidad de todos los altos funcionarios en segunda votación, para que Vizcarra no se blinde tras esta institución. Además descartar el voto electrónico e instaurar el voto voluntario deben ser banderas presentes.
Debemos buscar fomentar una decisión inteligente en la oposición de no ir tan atomizados, debemos evitar que la oposición se fraccione tanto, ya que Vizcarra de no ser vacado intentará influenciar en el proceso electoral para reelegirse o colocar a alguien que le garantice impunidad.
Debemos alentar el surgimiento y empoderamiento de nuevas figuras políticas cuanto antes en regiones y en Lima Metropolitana, que trabajen principalmente en la conexión de la democracia con la juventud menor de 20 años. Recordemos que el dictador está muy bien posicionado en redes sociales.
Por último hay que tomar contacto con cuanto medio internacional se pueda para denunciar lo que ocurre en el país.
Es cuestión de tiempo, Vizcarra va a caer, más temprano que tarde. Como cayó Fujimori, cuyo poder fue mucho mayor.