Estamos próximos al Bicentenario de nuestra Independencia, lograda con la intervención del Gral. José de San Martín, proclamada el 28 de julio de 1821 en la Ciudad de Huaral e igualmente a pocos días de las elecciones presidenciales, donde tendremos que elegir entre los candidatos Castillo y Keiko, esperando continuar con un gobierno en democracia y libertad.
En lo que respecta a la celebración del Bicentenario, vemos con preocupación que el actual gobierno de transición, aparentemente ha olvidado la importancia de dicha fecha y esperamos organice un amplio programa de interés nacional, en que disfrutemos de las ceremonias protocolares, las fiestas conmemorativas y que cada región del país disponga de fondos para construir una obra que permita tener un especial recuerdo del Bicentenario. En Lima, sería interesante construir un atractivo y amplio Parque en la parte superior del Morro Solar, mejorando su actual ingreso y construyendo un teleférico.
En el Perú, gran parte de sus 200 años de República han transcurrido dentro del respeto constitucional, pero a lo largo del siglo pasado varios gobiernos fueron impuestos por golpes militares, entre ellos el de Sánchez Cerro, Manuel Odría, Pérez Godoy y Juan Velasco Alvarado.
Velasco Alvarado realizó un gobierno nacionalista autoritario, sin respeto a la propiedad privada, nacionalizando las principales actividades productivas: agricultura, pesca, minería, industria, etc., y pagando a los propietarios parte de su valor, con bonos a largo plazo que se devaluaron rápidamente con la inflación, resultando un acto confiscatorio.
Posteriormente, vino el primer intento de lograr imponer un gobierno totalitario comunista a través del terrorismo, encabezado por Abimael Guzmán (1980 – 1992) que produjo más de 60 mil muertes, miles de millones de pérdida en infraestructura y negativas paralizaciones del país, pero fue derrotado por las Fuerzas Armadas y PNP en el Gobierno de Fujimori.
Hoy después de un largo tiempo de importante crecimiento económico y reducción de la pobreza estamos a puertas de una elección donde hay que elegir entre el nefasto y siempre negativo sistema totalitario comunista, perdiéndose la libertad y democracia, con confiscaciones de la propiedad privada trayendo caos, pobreza y tristes éxodos masivos, tal como sucedió en Cuba y Venezuela. Y la otra posibilidad, es elegir un Gobierno de unión que respete nuestro derecho de vivir en libertad y democracia, sobre todo venciendo la pandemia para lograr positivamente la reactivación económica, reduciendo la pobreza y manteniendo la Economía Social de Mercado.
Lamentablemente, existe un grupo que no diferencia las alternativas que se nos presentan y proponen tomar la temerosa e inaceptable decisión de votar en blanco, argumentando errores cometidos en el pasado y sin darse cuenta que el momento no está para hacer este análisis, sino evitar caer al abismo, eligiendo un gobierno que no te quite nada, que corrija y mejore el país.
Finalmente, es preferible vivir en democracia y libertad, corrigiendo errores e implementando cambios para lograr un mejor país. El comunismo siempre ofrece mejoras al pueblo, pero al destruir las actividades productivas que generan trabajo e impuestos, terminaremos en caos, pobreza y éxodos.

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