Hoy me referiré al último libro publicado en forma de ensayo vía Alfaguara, de nuestro más laureado escritor Mario Vargas Llosa: “Medio Siglo con Borges”, donde hace un meticuloso recuento de entrevistas, artículos, conferencias y cuanto material académico posible sobre la monumental obra literaria del ilustre argentino, el eterno candidato al Nobel de Literatura y cuya obtención le fuera negada por razones estimo, extraliterarias de tinte político, e irónicamente Borges le dice a Vargas Llosa en la entrevista que apertura el libro, una de esas célebres frases, conocidas como las “boutades”, por las que siempre se le recuerda, “La política es una forma del tedio” coloreada luego por él mismo en una segunda entrevista de Mario y donde el argentino le dice “tedio es un poco mansa, en todo caso fastidio”. Mario ha hecho confesión pública de maestros que fueron decisivos para ir modelando su propio estilo literario: Sartre, Faulkner, Malraux, Flaubert, pero después de ver su magnífico trabajo que acaba de hacer con Borges, no me queda duda de que el literato argentino ha dejado tan igual o más profunda huella que los ilustres mencionados, pero no solo en Vargas Llosa, ya que él mismo reconoce que la influencia fue también para muchos que conformaron la pléyade del boom latinoamericano: Cortázar, García Márquez, Octavio Paz, Carpentier y lo que Carlos Fuentes decía, de que sin la prosa de Borges no existiría novela hispanoamericana moderna.

Jorge Luis Borges nos visitó varias veces, recibió doctorados honoris causa de la UNI y San Marcos, incluso compuso un soneto titulado “El Perú” en claro homenaje a nuestra patria, siempre también contaba que el primer libro completo que leyó de niño fue “La conquista del Perú” de Prescott y que su bisabuelo el coronel Isidoro Suárez había sido el artífice del triunfo sobre las huestes realistas en la batalla de Junín. Borges en una entrevista que le hizo el periodista español Joaquín Soler Serrano en 1976 le dijo que descendía del andaluz Jerónimo Luis de Cabrera y a Vargas Llosa en entrevista relatada en el libro, le manifestó que éste había fundado Ica (que no sabía donde quedaba) y también Córdoba en su amada Argentina. Borges fue condecorado con la Orden de El Sol del Perú, que hizo derramar lágrimas a su madre ya que la había visto lucir a su abuelo y que era como regresar a casa, esta vez por su hijo. A Mario le desconcertó que en la biblioteca de Borges en su modesto departamento bonaerense no guardara un solo libro suyo, quizás la razón se encuentre en otra de sus memorables frases “Que otros se jacten de lo que han escrito, yo me enorgullezco de lo que he leído”.

Mis últimas líneas sean para expresar absoluto rechazo al hackeo del portal web de EXPRESO, si consentimos un fustigamiento así a un medio de prensa es que no valoramos la libertad de expresión y de opinión.