El Burbujón tiene la boca rápida. En una conversación privada que se hizo pública, el citado personaje justificaba políticamente su alianza con el partido de César Acuña, APP. El Burbujón es presidente del PPC, un partido que en las dos últimas elecciones parlamentarias no ha sacado votos ni para el té, es decir, no ha puesto ni un solo congresista. Como consecuencia, en estas elecciones generales de abril del 2021 está a punto de perder la inscripción electoral si todo sigue como ha seguido hasta el momento. Quienes le reclamaban al Burbujón dentro de su partido la escasez intelectual de César Acuña y sus maneras de gamonal de un partido familiar, fueron acallados con una falacia: prefiero ser aliado de un escaso intelectual que de un ladrón. El Burbujón se refería a Alan García, un muerto que ya no se puede defender, pero como dice la twittera Karla Calle, ya pasaron 535 días sin que César Atala presente ni una sola prueba que se conozca de todo lo dicho contra el expresidente por él; y 367 días sin que Nava aporte siquiera un vestigio de su colaboración eficaz, mientras sigue plácidamente en su casa. ¿El Burbujón no es acaso profesor de derecho penal y nada más y nada menos que decano de la Universidad Señor de Sipán? ¿No sabe que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario en un debido proceso? ¿O se le ha olvidado que los dichos no sirven de nada en una corte sino los hechos? ¿Puede referir el Burbujón algún HECHO contra Alan García que solvente su opinión del difunto como ladrón? Bueno, otra cosa es que el Burbujón haya embarcado al PPC con APP. En este caso el Burbujón actúa como símil del escándalo que remece hoy la política de los Estados Unidos, al descubrirse que Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata «Joe el dormilón», era un agente pagado por China con una canonjía de millones de dólares para que hiciera de lobista con el entorno de su padre y de todo el cogollo demócrata en la época de los Obama. Para nuestro caso, el Burbujón trabaja, es decir, es EMPLEADO de César Acuña, pues se gana la vida para el conglomerado de su parentela, habiendo sido él mismo profesor «itinerante» de la Universidad César Vallejo por muchos años, una forma de estar «comprado» o al «servicio» del jefecito con el que acaba de sellar el pacto con su partido. O sea que el Burbujón no solo era lobista de sí mismo en calidad de presidente del PPC, sino que le «robó» a este lo poco que le quedaba para el epitafio: «Murieron digna y honradamente». ¿Y así el Burbujón se atreve a decir sin ninguna prueba como profesor ciruela de los Acuña que Alan García fue un ladrón? Claro, en sus cálculos está que de todos los postulantes ilusos del PPC que puede llevar Acuña, el lobista y decano y profesor itinerante será distinguido con un puesto de honor en la lista congresal, con lo que lo pondrá en una curul a él solito, pues tantos años haciendo mojigangas en la TV le han aportado a su activo personal un estimado de 100 mil votos. Negocio redondo para el Burbujón. En cuanto al PPC, mejor les hubiera significado no pasar la valla y volver a empezar sin el lastre de tener que cargar con ser apéndice extraíble de APP, un «partido familiar que no tiene nada que ver con el socialcristianismo que fundó hace 54 años el centenario Luis Bedoya Reyes.