¿Un cliché o una realidad?

En dos comunicados emitidos el pasado 28 de abril, el excandidato Hernando de Soto (HdS) utilizando el logo del tren pero no con el subtítulo Avanza País sino con su propio nombre, lo cual revela que es un pronunciamiento a nombre propio y no de su agrupación, manifiesta que el único modelo viable para nuestra realidad es el “Capitalismo Popular” y que las propuestas de los candidatos que han pasado a la segunda vuelta distan mucho de lo que él llama “Capitalismo Popular”.

El término Capitalismo Popular viene siendo utilizado por muchos economistas en el mundo, aquí en el Perú, el asesor del excandidato César Acuña también lo utiliza en un reciente libro de su autoría. Veamos qué conlleva el concepto de Capitalismo Popular.

Capitalismo Popular (People’s Capitalism en inglés) fue un eslogan propagandístico estadounidense popularizado a mediados de la década de 1950 como un nombre para el sistema económico estadounidense de la época. Fue respaldado por el presidente Dwight D. Eisenhower para uso mundial por la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIS), que empleó el término para anunciar los aspectos exitosos de la economía estadounidense en todo el mundo durante la Guerra Fría. La propaganda describía a los Estados Unidos como una sociedad sin clases y de trabajadores prósperos muy lejos de las sociedades de “esclavos” de la Unión Soviética y China. Los Estados Unidos habían alcanzado el ideal de existencia sin clases sociales.

En la actualidad el Capitalismo Popular se define como una corriente de pensamiento que propone que los recursos económicos se mantengan principalmente en poder del sector privado y por lo tanto propone disminuir lo más posible el tamaño del Estado, dando a su vez mayor libertad a los ciudadanos. El Capitalismo Popular se rige bajo tres principios: (1) Mercado libre: Bajo este principio, la oferta y la demanda determinan los precios de los bienes y servicios. Es decir, no interviene el Estado. De esa manera, se consigue siempre la asignación más eficiente de los recursos. (2) Propiedad privada: Es el derecho de las personas naturales y jurídicas de poseer y administrar sus bienes. Al ser garantizada por el gobierno, se propicia la inversión y la actividad empresarial. (3) Libertad individual:

Cada persona debe ser capaz de tomar sus propias decisiones. Solo de esa manera, alcanzará un mayor bienestar. Esto se contrapone al colectivismo que propone la planificación central donde el Estado decide por el individuo.

Las versiones locales del Capitalismo Popular recogen estos tres principios pero le añaden un conjunto de reformas que consideran necesarias para fortalecer la democracia y garantizar el desarrollo sostenido. La propuesta de César Acuña plantea un cambio con rumbo sustentado sobre la base de reformas que terminen con la lógica rentista del mercantilismo burocrático, público y privado, y favorezca el impulso del emprendimiento y de la inversión privada, en el marco de una sociedad libre en donde prevalezca el imperio de la ley.

La propuesta de HdS busca conciliar el Perú formal con el informal; dotando a este último de legislación que le permita incrementar su productividad y mejorar sus oportunidades. En el corto plazo plantea consolidar la reactivación económica y superar los niveles de producción y empleo pre-pandemia a mediados de 2022 preservar la fortaleza macroeconómica y el grado de inversión, mejorar el control de la pandemia, continuar los programas de protección social, continuar desarrollando el comercio y la diversificación de destino y productos de exportación.

La propuesta de HdS busca unificar al país conciliando los intereses de las clases en conflicto. Ello supone acabar con la coexistencia de dos sistemas legales enfrentados: en una orilla están los sectores formales y en la otra los sectores informales, cada uno con sus propios registros, información, títulos y certificados. Y HdS postula que el origen de ese enfrentamiento es que los primeros pueden formar capital y los últimos no. Es lo que los premios Nobel de 2019 han denominado la trampa de la pobreza.

Para salir de la trampa de la pobreza HdS postula que no es necesario un cambio en el modelo económico. Es decir que se mantendrá el régimen de economía social de mercado, pero se buscará hacerlo más inclusivo y un instrumento para lograr una sociedad justa y desarrollada.

Para lograr este cambio, el plan de HdS requiere una serie de certificaciones que, además de revisar la legislación actual, sirvan como un garante para futuras inversiones. Entre las certificaciones se encuentran: Certificar la ubicación de los recursos y la identificación de los propietarios. Certificar que las normas permitan que los títulos sirvan como garantía para levantar capital. Certificar que los titulares tengan o estén preparados para adoptar una forma de organización empresarial. Certificar que las normas existentes permitan que esos propietarios adopten mecanismos empresariales para limitar su responsabilidad. Certificar que las leyes les permitan elegir con quiénes se asocian y adquirir propiedades. Certificar que los títulos cumplan con las normas locales. Certificar que los títulos cumplan con las reglas, enmiendas y prácticas que rigen los mercados financieros globales.

Las certificaciones permitirán conciliar y generar productividad en el país para todos los niveles sociales. Esto permitirá liberar a las grandes empresas que hoy están maniatadas por trámites y normas absurdas que las limitan a dar empleo solo a uno de cada cuatro peruanos, y empoderar a las pequeñas empresas con las siete certificaciones que les faltan para aumentar su productividad, formar capital y prosperar.

Para viabilizar su propuesta, HdS propone la creación de un fondo soberano de riqueza, el cual se manejaría bajo un régimen de administración privada y con independencia administrativa y financiera. Según la propuesta de HdS, cuando las personas pueden disponer de sus bienes y emprender negocios sin trabas del gobierno, se genera progreso. Esto, a nivel individual y colectivo. Al mismo tiempo, la sociedad tendería a ser menos desigual. Es decir, se espera una reducción de las diferencias entre las clases sociales. El fondo pondrá en valor ciertos activos líquidos (fondo de estabilización fiscal y de reservas, valor presente de las concesiones) y los no líquidos (tierras eriazas, edificios, colegios, recursos naturales no concesionados, entre otros) y administrará y vigilará su rendimiento financiero.

La propuesta de Capitalismo Popular de HdS adolece de dos defectos que podrían inviabilizar su implementación. No contempla el corto plazo, es decir el periodo de transición entre las condiciones iniciales de las brechas entre los formales e informales. En un país como el Perú, donde la pandemia ha desnudado estas brechas, la elevada informalidad podría inviabilizar la implementación de todas las certificaciones contempladas en la propuesta de Capitalismo Popular de HdS. Como lo han señalado los premios Nobel Banerjee y Duflo, las medidas necesarias para salir de la trampa de la pobreza dependen de las condiciones iniciales que son propias de cada país.

El segundo defecto del Capitalismo Popular de HdS es que su propuesta se basa casi exclusivamente en la implementación de las certificaciones arriba mencionadas. Estas certificaciones, que no son más que la puesta en valor de los derechos de propiedad en sus diferentes modalidades, según Banerjee y Duflo, son condiciones necesarias pero no suficientes. Son solo una de las cuatro patas de la mesa que se necesita para salir de la trampa de la pobreza y del círculo vicioso del crecimiento que lleva a la trampa del ingreso medio de muchos países que practican la economía social de mercado.

¿Cuáles son las otras 3 patas de la mesa para poder salir de la trampa de la pobreza? Son (1) la inclusión financiera que contempla llegar con créditos a los sectores que no tiene productividad suficiente para generar ahorro, capital y generar el círculo virtuoso que les permita salir de la trampa de la pobreza. (2) La educación focalizada a los recipientes de los créditos para que apliquen la mejor tecnología de forma continua e inmediata. (3) El otorgamiento de Seguros de Crédito asociativo que permita a los sectores más pobres poder enfrentar desastres naturales, malas cosechas, inundaciones que podrían interrumpir el círculo virtuoso generado por el crédito otorgado.

El programa de Fuerza Popular contempla las 4 patas de la mesa necesarias para salir de la trampa de la pobreza. Es decir va más allá de la propuesta del Capitalismo Popular. En este contexto no se entiende las críticas que hace HdS al programa de FP de que no es inclusivo o que no elimine el mercantilismo. Queda muy claro que el programa de FP está enmarcado en lo que se entiende por economía social de mercado, pero va más allá, siguiendo las recomendaciones de los premios Nobel Banerjee y Duflo para salir de la trampa de la pobreza a través de la inclusión financiera a los sectores más pobres del país.

Finalmente, en relación con la deficiencia del plan de HdS respecto a no reconocer la importancia de las condiciones iniciales respecto a los niveles de informalidad, el PdG de FP ofrece una salida al proponer de que en lugar de seguir dando bonos y subsidios a los segmentos más pobres hasta que se implante el Capitalismo Popular, se ejecuten miles de obras en el sector rural agrario y en el sector urbano marginal con el fin de generar empleo formal y productivo en el corto plazo y así evitar una explosión social de imprevisibles consecuencias. En este contexto no se entienden los comunicados de HdS respecto a las distancias o divergencias que existen entre los programas del candidato Castillo y el de FP y Capitalismo Popular. La distancia del Capitalismo Popular del programa de Perú Libre es abismal, mientras que las diferencias con el programa de FP al contrario juegan a favor de FP, ya que no solo ofrecen soluciones a la coyuntura de corto plazo, sino que son más inclusivas que las que propone HdS en su versión de Capitalismo Popular. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/).