Moquegua no fue ajena al Cártel de Sinaloa; de hecho en 2010 el Tláloc, un barco atunero propiedad del narcotraficante mexicano Joaquín Loera “El Chapo” Guzmán, llegó al puerto de Ilo. Su capitán Raúl Rosales solicitó permiso para acoderar a media milla con la excusa de reparar el casco; en realidad esperaba el arribo de tres toneladas de cocaína de alta pureza.

Desde el año anterior el Tláloc era monitoreado por la DEA, agencia estadounidense contra el narcotráfico, luego de que una fuente vinculara las supuestas operaciones atuneras y tiburoneras a “El Chapo”. En marzo de 2010 ‘Orión’, brazo especializado de la Dirandro, filmó encuentros del capitán del Tláloc con el mexicano Jorge Lizárraga en el aeropuerto Jorge Chávez y en un hotel miraflorino. Gracias a la DEA, ‘Orión’ sabía que Lizárraga representaba al Cártel de Sinaloa –liderado por “El Chapo”– y que financiaba la narco-operación del narco-barco. Según la Policía Nacional del Perú, PNP, la droga proveniente del VRAE, se “cocinaba” en Arequipa, salía por Ilo y su mercado final era Europa. Los sinaolenses Isabel Jacobí y Gonzalo Pozo, encargados de que la cocaína llegara al puerto moqueguano, fueron capturados y el Tláloc requisado.

Un año después el actual presidente Martín Vizcarra fue electo gobernador regional de Moquegua –tras tentar fallidamente el cargo en 2006 como candidato del Apra–; Vizcarra compró el Tláloc para dedicarlo a fines educativos (que jamás tuvo). El portal de periodismo de investigación Ojo Público afirma que “Vizcarra […] fue acusado por el fiscal anticorrupción, Roberto Giraldo Cadillo, por presunta malversación de fondos y otras irregularidades en la asignación de un buque mexicano […] utilizado por una organización criminal intervenida en altamar por un caso de narcotráfico”. El asunto se archivó en 2014.

Por estos días, en Brooklyn, el narcotraficante colombiano Jorge Milton Cifuentes Villa responde al fiscal Adam Fels como testigo cooperante. Cifuentes informa que los tentáculos del Cártel de Sinaloa se extendieron por países de Sudamérica, como el Perú, y que la corrupción les facilitó el paso.

El Cártel de Sinaloa y “El Chapo” contrabandearon oro de operaciones ilegales en Madre de Dios hacia Estados Unidos.  El Miami Herald sostiene que “el oro se ha convertido en el ingrediente secreto de la alquimia criminal de los narcotraficantes latinoamericanos que hacen billones convirtiendo la cocaína en efectivo limpio, exportando el metal a Miami”.

Con otros personajes eso sigue pasando. ¿Cuál es la estrategia del Gobierno?