En la multiplicación del Covid, resulta cierta la responsabilidad de los medios vendidos a palacio. El Comercio y sus sucedáneos Correo, Perú21, canal 4, canal 9, etc.; La República; RPP; etc., alentaron, sin pestañar, las violentas marchas contra la decisión del Congreso de vacar al investigado por corrupción Vizcarra. Asimismo, empujaron a la población –mayormente juvenil y manipulable- a protestar contra la elección, a todas luces constitucional, de Manuel Merino, exigiendo a la vez su renuncia. No obstante, esos mismos medios alentaron, a la vez que aplaudieron y santificaron, la designación -bajo idénticos criterios- de Francisco Sagasti para sustituir a Merino. Precisemos que este último pertenece a las canteras de Acción Popular, agrupación ajena a la mafia progre-marxista-caviar; mientras que Sagasti es un notable camarada de esa camorra neosocialista que se ha apoderado del país.

En plena efervescencia revoltosa de las juventudes intoxicadas por la izquierda y por los medios informativos -que, desde sus periódicos, estaciones de radio y televisión, exacerbaban las 24 horas al día a las huestes incendiarias para levantarse “contra el Congreso golpista”, arengándolas a marchar hacia palacio Legislativo- ese mismo día, 4 de noviembre, en su portada El Comercio publicaba esta “recomendación”, dirigida a los exaltados callejeros: “Sigue estos consejos si planeas participar en las marchas convocadas para esta tarde.” Evidentemente se trató de una incitación a las masas para después cobrar dividendos políticos (reforzando su “identificación plena” con el gobernante de turno), cobrándole aún más prebendas económicas a este presidente morado usando la trampa del avisaje estatal y sabe Dios qué otras secretas ventajas. Incluso, con el objeto de alcanzar la mayor cantidad de asistentes a dichas marchas, la camorra periodística repetía esto en sus pantallas y páginas: “En las marchas no existen contagios”. El “consejo” iba respaldado por un médico oncólogo, a quien pagan por colaborar en sus medios para pontificar sobre una especialidad que no es la suya. Sin embargo, el hecho es que aquella turbamulta se convirtió en un terrorífico foco de contagios del Covid. Esa vez, entre las juventudes. Si existiese un auténtico Ministerio Público ajeno al sometimiento oficialista –como es práctica común en estos regímenes izquierdistas que se apoderan del Estado sin el voto ciudadano- hoy el cartel mediático ya se encontraría imputado, investigado y camino a ser procesado por la Justicia, por alentar en forma clara el contagio de la pandemia y, consecuentemente, ser cómplice de crímenes hasta de lesa humanidad.

En contraste con lo sucedido en noviembre –donde, repetimos, la izquierda capturó el poder en forma tramposa- hoy aparecen espontáneas, justificadas protestas contra la irracional medida del régimen Sagasti, de encerrar nuevamente al país sin estrategia diferente a la que, durante cuatro meses, aplicara el impresentable Vizcarra, llevando al Perú a la quiebra sin amenguar, sino aumentar, la epidemia. Pero analicemos. En contraste con sus promocionadas protestas de noviembre, hoy la prensa mafiosa –El Comercio- pone freno al reclamo indignado del ciudadano, preguntándose esto en su portada: “¿Es delito convocar a manifestaciones durante el Estado de Emergencia?” Su cinismo es delincuencial.