¡La deriva hacia el caos que impone El Comercio no tiene parangón! Ha perdido toda decencia, toda sindéresis, todo ese carácter y rigor cincelado por sus iniciadores y las tres primeras generaciones familiares que asumieran aquella presea tras la muerte del chileno Manuel Amunátegui, cofundador de ese diario junto con el argentino Alejandro Villota. Hoy El Comercio es un espectro de lo que fue hasta la década de los ochenta del siglo pasado. Lo demuestra el comportamiento de dicho medio periodístico durante la reciente asonada, de corte comunista, que estuvo a punto de desatar un sangriento enfrentamiento entre peruanos. No satisfecho con incitar a las masas transmitiendo 24 horas seguidas en sus medios radiales, televisivos y redes sociales, hasta fake news, alentando a la poblada a incendiar el centro de la Lima para consolidar el caos que le permitiese mantener en el poder a un corrupto y embustero como Vizcarra, aplaudió que los jóvenes y atrabiliarios de toda edad tomen la calle so pretexto del “derecho a la protesta”. Pero, además de alentar esa tesitura subversiva, persiste en retrotraernos a la revolución de corte chavista que procuran los termocéfalos que gobernaron el Perú hasta la semana antepasada. Nada detiene a ese paquidermo mediático en su vehemencia por afianzar el poder que perdió y que no recuperará. Más aún, quienes fueran habituales lectores suyos ya dejaron de serlo.

El Comercio hoy es la gacetilla del gobierno de turno, subsidiado bajo la corruptela del avisaje estatal. Hoy sólo lo lee ese ripio que se aferra a un establishment próximo a desaparecer. Pero los coletazos del ahogado no dejan de ser peligrosos. Lo estamos presenciando estos días. Porque así como El Comercio actuó de fanático alcahuete del TC cuando éste convalidara el golpe de Estado de Vizcarra para cerrar el Congreso, antenoche se dedicó a denigrar a aquellos mismo tribunos que esa tarde sentenciaron que no hubo golpe cuando el Congreso vacó a Vizcarra. Pero insistimos. Esos coletazos sí pueden ser efectivos en una nación cuyas instituciones sencillamente han colapsado. Sólo sobreviven tratando no ser presas de las fauces de ese periodismo chantajista y energúmeno que practica El Comercio, decidido a lo que fuere con tal de manipular al país usando a la prensa como arma en ristre para embestir a quienes se le opongan. Pero esta vez el TC no le dio gusto. La consecuencia es este nuevo Blitzkrieg desatado por El Comercio contra cuatro miembros el Tribunal Constitucional.

Mañana, tarde y noche el trust periodístico ataca a los tribunos poniéndoles micrófonos y grabadoras a recalcitrantes íconos de la podredumbre vizcarrista, inventando teorías alambicadas como si se fuesen autoridad para soliviantar a la ciudadanía. Tanto es así que una turba se instaló delante de la casa del tribuno Sardón Taboada, en criminal actitud amedrentadora.

Ayer, El Comercio tácitamente amenazaba a los auspiciadores del programa Beto a Saber de Willax Televisión –crítico de las asonadas pro Vizcarra– exhibiendo su talante violatorio de la Libertad de Expresión, por la que dicho periódico tanto lloriqueaba en los años noventa.