Durante décadas, hemos tenido un contexto económico definido por grandes empresas, generalmente ligadas a sectores extractivos o de servicios básicos, tales como minería, agricultura, alimentos, construcción, entre otros; empresas medianas, ubicadas en sectores de retail y servicios de corta envergadura, y los pequeños empresarios e independientes, quienes alternan generalmente en negocios de poca inversión y alto riesgo.

Hemos tenido por décadas una pirámide económica donde siempre el grande seguía siendo grande casi en piloto automático, el mediano con mucho esfuerzo, se mantenía y crecía año a año, y el pequeño que luchaba día a día por no desaparecer; si un “grande” demoraba en pagar, podía tener mejores condiciones o lo esperaban hasta que se recupere… total, es grande y algún día podrá pagar; cuando un chico demoraba en pagar, al mes siguiente lo estaban poniendo en la calle; es la realidad, el círculo vicioso de nuestro modelo económico tradicional.

Hace poco más de una década, hemos entrado como país a un círculo de crecimiento imparable en nuestro consumo digital, el Perú cada año aumenta en cifras extraordinarias la cantidad de interacciones en las diferentes plataformas digitales que existen, cada vez estamos más familiarizados con medios de pago que no requieren de dinero físico, el término QR ya lo relacionamos casi en automático a pagar o acceder a información…Nos estamos digitalizando cada vez más; este proceso nos abre una esperanza real de romper el ciclo tradicional del contexto económico.

Si analizamos el impacto social que genera este proceso de digitalización, primero podremos notar que, en automático, pasaremos a ser un país descentralizado… Basta con tener señal de internet y una máquina ligeramente potente y podremos montar una tienda virtual desde cualquier lado del Perú; por otro lado, las barreras de acceso que han detenido por años a miles de peruanos a emprender un negocio tradicional, por los gastos que involucran de por sí los negocios físicos, se ven claramente aminoradas, al ser todo digital, nuestros costos de desarrollo y “alquiler” (que sería un hosting) de un portal básico que nos permita vender, son muy accesibles para la gran mayoría y finalmente, el riesgo de fallar, se vuelve mucho más aceptable, dado que nuestra inversión en tiempo y dinero puede no haber sido significativa.

En un contexto donde el mercado digital se convierte cada vez más en el medio de mayor interacción, ¿podremos empezar a hablar de igualdad de oportunidades?

Creo sinceramente que podemos encontrar en este canal de comercio una gran alternativa de progreso para quienes por décadas no han podido acceder a oportunidades reales de cambio y crecimiento…apoyemos contundentemente al comercio digital, es una gran herramienta PARA TODOS.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.