La candidez de nuestra sociedad es tan vasta, que muy pronto acabará consolidando al régimen Castillo. Se satisface con cada tontería que lanzan los comunistas para engatusar a los necios, haciéndoles creer que “no son tan malos”. No sólo ocurrió en la primera vuelta electoral, donde muchísimas personas que usted seguramente conoce, amable lector, votaron por el hombrecito del sombrerote. Igualmente sucedió en el repechaje. Y al momento de la proclamación de Castillo, por un JNE espurio y cómplice. Un gabinete cojo –sin ministros de Economía ni Justicia– encendió la llama entre los impresentables llamados caviares. La pataleta fue por una sola razón: porque Castillo no aprobó el gabinete que, en obvia alucinación narcótica, habían concebido los morados con El Comercio, el subnormal promotor del enjuague que patrocinaba la izquierda rosadita desde la jornada electoral de abril pasado. Sin embargo, como son bobos, el comunismo volvió a engañarles incluyendo a la hora undécima en el gabinete al ultramarxista Francke, encomendándole la cartera de Economía. Habría que ser pues muy, pero muy necio para creer que un radical socialista, como el ahora jefe del MEF, ofrece la menor garantía de estabilidad para los inversores del sector privado. Pero así son estos moraditos que manipulan el Perú hace dos décadas, junto a unos mercenarios del periodismo enquistados en El Comercio, y esta pobre dirigencia de la Confiep. ¡Todos interesados en que Francke sea ministro de Economía! Inclusive ayer aplaudían el alza de las acciones de Credicorp porque despistados corresponsales del Citi igualmente “confían” en Cerrón, Castillo, Bellido.
Ayer también un plañidero El Comercio intentó borrar su imperdonable responsabilidad como incentivador del divisionismo nacional, el radicalismo de la sociedad y la siembra de odio contra todo lo que tenga que ver con la derecha. Iniciaba así su editorial: “La izquierda ´moderada´ merece buena parte del crédito por la victoria de Pedro Castillo en el balotaje. Aunque el radicalismo del candidato de Perú Libre estuvo claro desde el principio, por su cercanía con Cerrón y por lo honesto que fue…”. Para mayor cinismo, insinuaba esta sandez en su excusa: ”Pero lo más llamativo (al mismo tiempo, lo más indignante) han sido los pretextos que los mentados moderados han montado para justificar al presidente Castillo (…)” ¡Hombre, si desde el año pasado El Comercio no ha hecho sino barrerle las pistas y veredas por donde pasaba la aplanadora comunista mientras denostaba –en unos casos de forma sibilina, en otros descarada– contra los candidatos López Aliaga, Fujimori y de Soto! No señor. Desde el inicio del proceso electoral El Comercio ha sido una elemento fundamental para el éxito de Castillo y del comunismo más extremo. No transiten entonces por la vergüenza de, además, zafar cuerpo y endilgarle su miseria a terceros. ¡Al menos asuman su sordidez!
Es evidente que el desacreditado medio periodístico pretendería ahora convertirse en un adalid de la oposición. Demasiado daño ha causado ya esta corporación mediática al Perú como para desvirtuar su carácter alevoso; habiendo permanecido, además, económicamente empeñada a infames gobernantes de turno.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.