Pánico viene generando tanto la divulgación del programa, como los lazos con el terrorismo que esconde el comunista Castillo. Este candidato presidencial postula por un partido simpatizante del movadef, agrupación ilícita ideada por sendero. ¿Su objeto? Infiltrarse en la vida democrática presentándose como si fuese un partido político que respeta los valores y las exigencias de toda sociedad libre. ¡Paradigmas democráticos que detestan el comunismo y sendero! Ambos ignoran la gestión presidencial acotada a cinco años de gobierno, sin reelección inmediata; prescinden del derecho a una Justicia apartada del gobierno; pretenden cambiar la Constitución; repudian la independencia de los poderes del Estado; abominan la inviolabilidad de la propiedad privada: rechazan el ahorro particular y otras condiciones que dan forma a lo que se denomina Estado de Derecho. La cara visible del pánico es el alza del costo de vida, como resultado de la demanda ciudadana por adquirir moneda extranjera para protegerse del caos que producen los gobiernos comunistas. ¡Incluso antes de entrar a palacio! Pero al gato no lo capan dos veces. Analicemos. El plan Inca del régimen velasquista -1968-1980- fue un paseo comparándolo a lo que significaría soportar -sin fecha límite- un programa hiper colectivista como el que propone el comunista Castillo. Para empezar, Velasco fue miembro de nuestras Fuerzas Armadas, en las antípodas del senderismo al que combatieron y derrotaron nuestros soldados. Aun así, el crac económico que incubó Velasco generó 25 años de desastre económico, y un cuarto de siglo de sanguinario baño de sangre perpetrado por el genocida guzmán. Por tanto, los peruanos no están dispuestos a que vuelvan a sorprenderles robándoles su patrimonio para imponer un estado de proletarios. Como cuando Velasco robó los ahorros en moneda extranjera para trasladarlos a una moneda nacional que acabó devaluada ad infinitum. El actual disparo del tipo de cambio simboliza el desasosiego, el malestar y la neurosis que soporta nuestra sociedad en víspera de la segunda vuelta electoral, ocasión que pudiese abrirle al comunismo las puertas del poder. Pero mientras más presión inflijan los rojos para exigirle al mamarrachento Sagasti que imponga el control de cambios “para evitar la fuga de divisas”, mayor tensión existirá entre la gente para ver la manera de proteger su patrimonio de esta cleptocracia comunista. En una sociedad libre, como la que aspira a ser la peruana, la mejor manera de mitigar el costo de vida es evitando el encarecimiento del dólar, euro, etc. Vale decir, no amenazar el ahorro en moneda nacional o extranjera, sino lo todo contrario. ¡Cuidado! La maldición de confiscar el ahorro en moneda extranjera para pasarlo a soles devaluados constituye un artificio tramposo para robarle, amable lector. Los peruanos ya conocen lo que es perder lo suyo cuando algún gobernante impone decretos corrosivos para robárselo, apelando a medidas administrativas que al final del día sólo benefician a la cúpula del régimen socialista. Algo semejante ocurrió con el “corralito” argentino, produciéndole millonarias pérdidas a la gente tras un año de congelamiento de sus cuentas corrientes, ahorros, inversiones, etc. ¡Recuérdelo bien al votar!

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