A raíz de los complicados y perjudiciales enfrentamientos entre el Ejecutivo y el nuevo Congreso, me vienen recuerdos de mis épocas de boxeador aficionado, hace alrededor de 70 años, en que participaba en los campeonatos de box interbarrios, que se realizaban en la zona sur del Estadio Nacional.

En dichas competencias deportivas, siempre estaba preparado para combatir con cualquier otro competidor, siempre que no existiera una diferencia mayor a 3 kilos de peso. El box es un deporte intenso y se necesita una buena preparación y muchas ganas y ambiciones de triunfar.

Hoy las luchas existentes por el poder, entre el Ejecutivo y Congreso, no son para ganar una competencia deportiva, lo que están logrando es debilitar la unidad indispensable que tiene que tener una organización democrática, en la que están integrados todos los poderes del Estado Peruano.

Estas innecesarias actitudes conflictivas no son nuevas, pues ya se habían visto en el Congreso anterior, lo que llevó al Presidente a cerrarlo, basándose en un dispositivo nuevo y ejerciendo así una acción anticonstitucional.

Pero las actuales discrepancias entre el Sr. Presidente y su nuevo Congreso, se incrementaron por considerarse que gran parte de las leyes promulgadas y las que estaban en camino se consideraban populistas y negativas para el desarrollo del Perú; sumándose a ello el estilo amenazante del señor Presidente de llevar adelante un referéndum si es que el Congreso no anulara su inmunidad.

Ante esta situación, el Congreso resolvió quitarse su inmunidad y de forma precipitada e inconsulta, hacer lo mismo con la del Sr. Presidente, ministros y representantes del Tribunal Constitucional, entre otras autoridades, produciéndose una situación inesperada, anticonstitucional e inaceptable para mantener un buen y tradicional funcionamiento del aparato estatal.

De aprobarse en definitiva esta complicada situación, traerá la ingobernabilidad del país, producto de actos que demuestran sólo pasión e incapacidad de ambos poderes, estimando que tiene que lograrse el retorno al estatus anterior en el que se mantenía la inmunidad, tanto el Congreso, como el Ejecutivo. Para ello, tiene que existir la voluntad de servicio y responsabilidad de ambos.

Para lograr anular las inmunidades precisadas, el Congreso ha presentado una reforma constitucional logrando aprobarla en su actual primera legislativa ordinaria y con mayoría absoluta del número de votos de sus miembros, superior a los dos tercios (87 votos), pero de acuerdo al artículo 206, tiene que ser igualmente aprobada en su segunda legislativa ordinaria a instalarse este 27 de julio, y por lo tanto esperemos que las conversaciones en el Consejo del Estado y contando además con la cordura de varios grupos congresales, se logre superar esta complicada crisis política, que el Sr. Vizcarra indirectamente promovió y que ahora no puede intervenir por tratarse de una reforma constitucional.

Finalmente, recordar que las peleas de box son un deporte, pero las que se presentan entre los poderes del Estado “no tienen ganadores, todos somos perdedores”.