El estado de emergencia y las medidas restrictivas adoptadas por el gobierno, para prevenir la propagación del Covid-19, restringen nuestro derecho, entre otros, al libre tránsito y reunión. El fin ulterior es, qué duda cabe, el bien social, por lo que no hay nada que reprocharle al presidente Vizcarra ni al Consejo de Ministros. La salud de la población es la prioridad, por lo que, ante cualquier escenario, interés o esfuerzo político democrático, será la capacidad adaptativa la que determinará qué organizaciones políticas sigan en la carrera electoral 2021 y cuáles no.

En las últimas semanas he conocido del trabajo titánico de Convergencia Nacional, liderado por Luis Thais, pero, sobre todo del Partido del Buen Gobierno, liderado por Jorge Nieto, quienes, contra reloj, hacen denodados esfuerzos para completar los requisitos que la norma electoral establece para la fundación de un partido político de rango nacional. No tengo idea cómo les irá a Verónica Mendoza y a Daniel Salaverry, pero me han comentado que el asunto está complicado también para ellos, así como para los partidos ya inscritos que buscan los 24,800 afiliados que establece la norma. A Salvador del Solar lo habrían visto recorriendo el Sur del Perú, quien postularía por un partido Vizcarrista; otros dicen que sería el reemplazo de Julio Guzmán por el Partido Morado, lo cual no creo sea así.

Quijotes, el numeral 5 del artículo 118° de nuestra Constitución, en concordancia con los artículos 80° y 82° de la Ley N° 26859 – Ley Orgánica de Elecciones, establece que, el presidente Vizcarra deberá convocar a elecciones generales, con una anticipación no menor de 120 días naturales y no mayor de 150 días, a la fecha de su realización.

Fíjense. Si las elecciones generales se realizarán el domingo 11 de abril de 2021, el nuevo Congreso, tras las modificaciones a la ley electoral aprobadas, tendrá poco menos de tres semanas para lograr la trunca reforma electoral, todo lo cual es de relevancia para el establecimiento del plazo límite, que sería el 24 de abril próximo, para la inscripción de los nuevos partidos políticos, así como para la adecuación de los ya inscritos.

Entonces, si el plazo era ya de por sí demasiado ajustado, la imposición del estado de emergencia ha impactado mortalmente en tales pretensiones. Jorge Nieto y Luis Thais, no tienen ya cómo salir a las calles para afiliar, ni cómo constituir los comités que les faltan, por lo que deberán liberarse del prurito de la independencia partidaria, y necesariamente deberán buscar albergue en algún partido que los cobije. La actual coyuntura política peruana, las difíciles circunstancias que nos plantea el coronavirus, así lo amerita, nadie se los reprochará.

Pero, desde ya, pongo sobre aviso a los dadivosos, a los desprendidos, a los buenos samaritanos que, éstos, según lo que directamente escuché de ellos, no negocian cuotas de poder, no tiene ni ofrecen dinero por el favorcito, tampoco canjean cupos congresales prioritarios. Es decir, el que posibilite sus candidaturas será porque creen en sus discursos y planes de gobierno, pero, sobre todo, porque creen en ellos.

Quijotes, ya jubilamos a Los Innecesarios, ahora es tiempo del cambio, es el tiempo de la… ¡Renovación Política Ya!