El país se encuentra en una terrible encrucijada. Aún no se conoce a ciencia cierta si el gobierno del bicentenario nos arrastrará a una aventura “chavista” o vendrá un modelo que promueva la inversión privada.
Más allá de los guarismos de “rebote” del PBI que exultante presenta el ministro de Economía Waldo Mendoza, no deja de ser impactante la última revelación del INEI que señala: “tres millones de peruanos” perdieron por la pandemia un “empleo adecuado en el área urbana”, es decir, que laboraban una jornada semanal mayor a 35 horas y que contaban con un ingreso superior a la remuneración mínima vital (RMV). Es así que en el periodo marzo 2020-marzo 2021, el empleo adecuado en las ciudades cayó de 8.406.000 a 5.451.000. Una tragedia.
El paliativo, que es el “subempleo” – o sea, la tarea por cortos periodos y con un ingreso por debajo de la RMV- se elevó apenas en 658 mil puestos en ese mismo periodo, es decir, apenas alrededor del 22% de nuestros “tres millones de lateadores” ha logrado conseguir un “cachuelo”. En resumen, la masa laboral que está verdaderamente en la calle asciende a la gigantesca cifra de 2.324.000 de personas.
Por otra parte, el otro lado de la medalla laboral, el sueldo promedio ha caído dramáticamente en este mismo periodo (marzo20-marzo21), sufriendo una pérdida en la capacidad adquisitiva de 26% (de US$ 468 a US$ 346).
Un reciente informe del Banco Mundial revela que “La pandemia de covid-19 impacta mayoritariamente a los trabajadores poco calificados” y que “la crisis podría ser incluso peor…, algo que exacerba las desigualdades persistentes en la región, y que para ellos, las secuelas de las crisis pueden durar hasta una década”.
Dicho de otra manera, el nuevo gobierno urgentemente debe terminar de vacunar para abocarse a un masivo programa de empleos mediante la inversión pública y, sobre todo, atrayendo ingente inversión privada, de lo contrario, el hambre seguirá campeando en el país.
Para remate, muchos de este ejército de desempleados también forman parte de los 6 millones de deudores de crédito de consumo -con una deuda global que asciende a S/ 62 mil millones- y otros, de las 240 mil familias que además mantienen créditos hipotecarios por sus viviendas de S/ 55 mil millones (SBS 30/4/21).
Lo grave de esta deuda, sobre todo de la deuda de consumo, es que en promedio acumula altos intereses (45% en promedio). El próximo gobierno no debe prorrogar la solución a este tema de las tasas elevadas.
En una última conferencia de prensa, Julio Velarde señaló “que el ahorro privado en el cuarto trimestre del 2020 llegó al 30% del PBI, la cifra más alta en los últimos 30 años, y que para todo el año 2020 fue de 24% del PBI”.
No obstante, los 2.3 millones de desempleados, por ahora, están fuera de esta próspera realidad.

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