Seguimos gobernados por mendaces, manipuladores, desinformadores que se sienten zares reinando sobre una plebe sometida a sus ucases. Desde Sagasti hasta el último pinche palaciego transpiran la tesitura imperial. Tienen ínfulas de superioridad, basada sólo en que el Parlamento los colocó en palacio a cambio de que permitiesen que una comunista asuma la presidencia del poder Legislativo. ¡Es el único diploma que exhibe la gestión Sagasti en su conjunto! Una esquizofrenia política de dimensiones siderales que la gran mayoría acepta –y se somete a ella día a día- intoxicada por un consorcio mediático groseramente vendido al poder. Una prensa corrupta que nos dicta lo que le ordene el sagastigato, publicando apenas lo que le convenga al inquilino de palacio y escondiendo todo aquello que le enoje. Gracias a Vizcarra/Sagasti somos la auténtica sociedad castrada, embobada, digitada por titiriteros de la peor estofa. Nadie reclama, todos aplauden. Nadie protesta, todos sonríen. ¡Quienes gritan y asesinan son héroes, mientras sus víctimas son calificadas de golpistas, fujimoristas y/o apristas! El lumpen incendia calles y carreteras generando muerte, estragos, caos y terror, demandando lo que se le antoje como condición para deponer el quebranto a la ley. Y en menos de 24 horas el gobernante Sagasti solventará sus demandas a la par que culpará a la Policía enrostrándole, además, calificativos indignos. Pese a que Sagasti fue digitado –jamás elegido- es tal su omnipotencia que sin mediar investigaciones ofrece indemnizar a los revoltosos que se salieron con las suya, mientras cesa a 18 generales de la Policía a quienes, además, sin pruebas imputa de corruptos.

Vizcarra y su heredero Sagasti tienen también cuentas pendientes con la Justicia en el campo sanitario. Ambos rehusaron comprar pruebas moleculares provocando decenas de miles de muertes que pudieron evitarse con dicha medida. Y los dos han engañado al país con el tema de la vacuna. Meses atrás Vizcarra anunció con bombos y platillos: “antes de fin de año tendremos la vacuna”. La República le hizo el bajo publicitando en portada “Llegó la vacuna” con foto de un container que, ya se sabe, guardaba vacunas de prueba llegadas desde la China para inoculárselas a peruanitos candidatos al otro mundo. ¡Nueva farsa! Según The Economist en el mejor de los casos Perú la recibiría recién en 2022. Especialistas del comité que asesoró en esto a Vizcarra dicen que no se ha comprado la vacuna. ¡Sólo se negociaron “acuerdos marco”! Burocracia, falacia, tonteos. Ninguna orden pagada. Ni un contrato a firme. Absoluta falta de transparencia pues estamos en nada. Al final del día Vizcarra y Sagasti engañaron miserablemente a 32 millones de peruanos poniendo en riesgo su salud. Inclusive sus vidas. Eso amable lector es un homicidio que no deberá quedar impune. Si la oposición no se comporta como corresponde -protestando y exigiendo que la Justicia sea igual para todos- esta pandilla de rojos de todos los matices que se han apoderado del país saldrá victoriosa de sus crímenes. ¡El monopolio de la protesta –en este caso con justificadísima razón- no tiene colorido político!