Cada vez que se inicia un proceso electoral se reaviva en nuestro país la polémica que enfrenta posiciones entre los que buscan la legalización del aborto y los que defendemos la vida.

La sociedad ha evolucionado, la mujer ha ido ganando a empujones espacios en una sociedad machista para que se respeten sus derechos.

En países vecinos se discuten leyes que, de aprobarse, permitirían el aborto voluntario. Uruguay ya lo legalizó, en Argentina lo acaba de aprobar su Congreso.

Para analizar el tema me gustaría diferenciar el embarazo de una mujer producto de una relación consentida y separarlo del embarazo forzado producto de una violación. En ambos casos la ley en Perú no lo permite.

“La mujer tiene derecho sobre su cuerpo”, es el sustento de la posición de quienes defienden el aborto para justificar el acto.

La mujer es dueña de su vida y su cuerpo, pero cuando lleva en su vientre otra vida, ya no es sólo su cuerpo y la ley peruana no le permite decidir su muerte.

Como responsable de su cuerpo la mujer se debe cuidar y proteger, individualmente o en pareja. Es su derecho decidir procrear o no. Si ella NO quiere tener hijos, el Estado debe estar presente para apoyarla con orientación sobre planificación familiar y métodos gratuitos para ayudarla a no quedar embarazada.

Considero que hay una gran injusticia en el enfoque de la discusión, que deja en la mujer toda la responsabilidad de cuidarse para no salir embarazada. La procreación es un acto de dos, es responsabilidad de la pareja. Por lo tanto, existe la opción que sea el hombre el que decida optar por hacerse una vasectomía, que es una cirugía de esterilización ambulatoria menor, no tiene ninguna consecuencia en su salud, ni afecta su virilidad. Hace 25 años, cuando mi esposa y yo tuvimos a nuestra última hija, conversamos la posibilidad de no tener más hijos, le propuse que fuera yo quien se hiciera la cirugía, en vez que a ella le ligaran las trompas.

Estas siguen siendo opciones válidas y voluntarias, tanto para el hombre, como para la mujer.

Cuando veo a personas defendiendo el aborto, como una reivindicación social, me pregunto, si realmente no tienen interés en procrear ¿por qué no asumen un rol responsable y optan por un método anticonceptivo o una cirugía? ¿Por qué su decisión tiene que poner en riesgo la vida de alguien?

En el caso del embarazo por violación considero que, si el Estado obliga a la mujer también contra su voluntad a tener el hijo, la mujer debería tener la opción de entregar su hijo al nacer para que el Estado lo dé en adopción o se encargue de su crianza.

Luis Otoya Trelles