Cuentan que en la etapa primitiva del Derecho Romano el conocimiento de sus normas era un monopolio exclusivo de la clase sacerdotal y que los sacerdotes se tomaban su tiempo para administrar el derecho. Con ese objeto los días eran clasificados en días fastos, o sea festivos, reservándose el trabajo para los días laborables, conocidos después como nefastos. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define esa palabra como triste, funesto, ominoso, aplicándose con igual sentido a personas o cosas desagradables o detestables. Sea lo que fuere acerca de la verdad de esa leyenda, lo cierto es que el derecho como tal debe ser conocido por todos y publicado como inequívoca prueba de su vigencia.

Esa publicación en casi todo el mundo se realiza en un boletín oficial de normas, que en nuestro país es un anexo del diario oficial El Peruano. Los abogados tenemos la costumbre de leer diaria o periódicamente ese boletín para informarnos de las últimas modificaciones legales. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que nadie puede mantener en su cabeza la inmensa multiplicidad de las normas. Con el agregado que muchas de ellas son de incesante modificación, como ocurre con el Código Penal de 1991 que ha tenido más de 500 cambios específicos. Todo ello obliga a la especialización, así como a la necesidad de recurrir a otros colegas en materias que no conocemos a profundidad.

Pero el problema se agrava aún más con la farragosa la redacción de las disposiciones legales y reglamentarias. Los títulos de las disposiciones por ejemplo, que en lugar de indicar su aspecto medular, pretenden describir su contenido. Valga un caso, el Decreto Supremo No. 101-2020-PCM tiene como título: “Decreto Supremo que aprueba la fase 2 de la Reanudación de las Actividades Económicas dentro del marco de la Declaratoria de Emergencia Sanitaria Nacional por las graves circunstancias que afectan la vida de la Nación a consecuencia del Covid-19 y modifica el Decreto Supremo No. 080-2020-PCM.”. Ese título podría resumirse: “Decreto Supremo que aprueba la Fase 2 de la Reanudación de las Actividades Económicas”. Una versus cuatro líneas. El artículo 2 incluyendo su título con cerca de 25 líneas y de frases demasiado largas, podría ser resumido a la mitad con un esfuerzo de síntesis. Y así sucesivamente encontramos miles de ejemplos en los cuales se malgasta tinta y papel con una lectura lenta que no ayuda a la internalización de la norma, que es uno de sus principales objetivos.