El dilema del mono

El dilema del mono

No queda la menor duda que el “Huancayazo”, que rebotó en diversas ciudades, y la posterior revuelta del 5 de abril en Lima, nos han colocado ante el dilema del mono: o seguimos aferrándonos a la fruta de soñar que un congreso venal votará la vacancia presidencial, y así seguimos siendo presa fácil de las fieras de la desaceleración del PBI, inflación, desempleo y corrupción, o soltamos la baya y nos aventuramos al ignoto bosque de las movilizaciones con la esperanza de un mañana mejor.

Si no, solo nos queda observar cómo el gabinete Torres, cual invidente trastabilla, dando palos al tun tun para intentar paliar el alza del costo de vida (que el INEI jura que es 7.45%): como la exoneración del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a la gasolina de 84 y 90 y diésel, que al fisco le restará S/ 750 millones en un trimestre (ministro Óscar Graham 2/4/22), no obstante, la medida no es percibida por los choferes: porque el gasohol de 90 se vende a: S/ 20.35 en Ava (Miraflores), S/ 20.26 en Primax (Magdalena) y el gasohol de 84 llega a S/ 21.59 en Cajamarca. Parecen ignorar los ministros que los márgenes de los grifos son rígidos e inflexibles y muchas veces superan el 30%.

Otra medida apresurada antes es el proyecto de ley que elimina el IGV del: pollo, pato, pavo, carne de res, carne de chancho, carne de aves, huevos de gallina, harina de trigo, azúcar, pastas y leche evaporada (a lo que el Congreso agregó el lomo fino y los ravioles).

Ahora, cada trimestre las empresas involucradas presentarán un resumen del crédito fiscal generado en la compra de insumos, por un mínimo de una UIT (S/ 4,600), que se utilizará para cancelar otras operaciones con IGV o la Sunat lo devolverá. ¿Se trasladará esta rebaja de 13.8% con cargo al IGV en el precio final de estos alimentos? Veremos.

Otro flanco abierto son los fertilizantes que están por las nubes, ya que el precio internacional se ha triplicado (de US$ 400 a US$ 1,250/ton.), a lo que Pedro Castillo, en su versión Cantinflas, ofreció en el Coliseo Wanka guano de las islas -viajando al siglo XIX- y además fertilizantes de la Bolivia del buen Evo, pero una furiosa Rosa Urbano de la Cámara Peruana de Comercializadores Orgánicos aclara que es una gran mentira:

“Estuve en Bolivia y comprobé que la planta no tiene capacidad ni para abastecer a sus propios agricultores”, y, para remate, Clímaco Cárdenas de Conveagro precisa que el guano solo cubre el 4% del mercado, por lo que pronostica que los productos agrícolas subirán en 50% o más en los mercados. Dios nos coja comulgados.

Como colofón de la cita en la incontrastable ciudad, Aníbal Torres prometió otro “engañamuchachitos” que planteará reemplazar el artículo 61 de la Constitución: “El Estado facilita y vigila la libre competencia. Combate toda práctica que la limite y el abuso de posiciones dominantes o monopólicas…” por los artículos, 133 y 134 de la Constitución de Haya de la Torre (1979) que reza: “Están prohibidos los monopolios, oligopolios, acaparamientos…”(133), agregando “La prensa, radio, televisión y demás medios de expresión… no pueden ser objeto de exclusividad, monopolio o acaparamiento…” (134). En la hora crepuscular del régimen el premier se convirtió al aprismo.

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