El dólar manda

El dólar manda

Pese al descalabro en las encuestas de enero (sólo 33% aprueba mientras que 60% desaprueba su gestión), el escandaloso (por corrupto) gobierno de Pedro Castillo no tiene visos de que se vaya a ir pronto como muchos peruanos tenían la esperanza. Y es que si fuera por los incontables actos de corrupción que se suceden con una frecuencia alucinante y que involucran algunos de ellos directamente al mandatario, su suerte estaría echada desde hace rato. Tampoco parecen afectarle un ápice sus vinculaciones con Sendero Luminoso/Movadef y a muy pocos parece importarle que haya nombrado prefectos y subprefectos filosenderistas.

Lo que importa en realidad para que Pedro Castillo se quede en su butaca y siga sin cambiar a un solo ministro es el precio del dólar. La divisa universal pasó de más de cuatro soles a S/ 3.86 en enero, lo que lleva todos los precios de la canasta básica a la baja y estabiliza la economía y, por lo tanto, la política. Mi tesis es que la gente se va acostumbrando a los escándalos de corrupción mientras los precios sigan estables y tengan plata en su bolsillo, ya sea a través del empleo o de bonos a diestra y siniestra para los más pobres. Y eso es lo que está haciendo el Gobierno. Poco importa por qué factores el dólar haya bajado su cotización y los soles se hayan apreciado.

No interesa. Lo único que importa es la realidad de los hechos en la que el dólar manda. Los opositores al régimen pintaron desde siempre un panorama apocalíptico de la economía en que esta se encaminaba a ser otra Venezuela. Como los hechos están desmintiendo tal afirmación, aunque al comienzo del Gobierno pareció que las finanzas se desbocaban, lo que está sucediendo es que la oposición se va quedando sin argumentos, al menos económicos, para eliminar políticamente a Castillo. Mientras la gente común y silvestre, como suele suceder, se va cansando de tanta ave de mal agüero y de tanto pugilato, y por el contrario empieza a vivir como le toca y lo que viene no se ve mal, el radicalismo contra Castillo va perdiendo peso hasta convertirse en fuera de tono, con apenas cuatro o cinco irreductibles con megáfono que pronto se verán descolocados. Esto, por supuesto, si es que el dólar sigue como está hoy y si el referéndum para una nueva constitución naufraga como parece que lo hará. Parece inevitable un aggiornamiento generalizado de la población y un cambio de talante en la oposición.

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