Mientras Occidente vive distraído con temas como el género, los derechos LGTB y demás estupideces como si fuesen pilares democráticos, China comunista avanza comprándolo todo. Es el padrino dadivoso al que se arriman las izquierdas parásitas. Los castro-chavistas lo saben, por eso Pedro Castillo –al que llaman presidente– se apuró en visitar al embajador chino, hace unos días, como si ese país no fuese responsable de nuestra desgracia económico-sanitaria con su maldito virus, que tanta tristeza trajo además.
De vapulear al “imperialismo yanqui”, la izquierda nos lleva a impulsar la “invasión china”. Solo en 2019 esas inversiones en Perú sobrepasaron los treinta mil millones de dólares. Desde que China Comunista ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) empezó a engullir los recursos del planeta. Más del 20% de la inversión minera en el Perú es propiedad del Estado chino y controlan el 60% de la empresa que construye el táctico puerto de Chancay. “Los estudiosos deberían cavilar sobre el peso específico –a la vez que estratégico– que China, gobernada por un partido comunista, ha alcanzado en el Perú”, escribió el economista Luis García Miró. Como si todo eso no fuera suficiente, las empresas del país comunista controlan 25% de nuestro cobre, prácticamente 100% del hierro y 35% del petróleo. Con la compra de Chaglla, a la corrupta Odebrecht, producen 5% de la electricidad y son dueños de Luz del Sur. Tienen intereses en telecomunicaciones, proyectos ferroviarios y más. La ofensiva no cesa.
Estos no solo quieren los recursos de occidente sino también las mentes. El pasado abril el semanario francés Le Point publicó una investigación sobre cómo el gobierno chino compra a académicos de las universidades occidentales: becas, viajes, apoyo a sus investigaciones y otros. El líder del Partido de la Reforma del Reino Unido (Reform UK), Nigel Farage, tuiteó: “Multimillonarios chinos con vínculos directos con el Partido Comunista Chino, están comprando centros educativos británicos e inundando sus currículos con propaganda”. Los centros educativos referidos por Farage son justamente los que se vieron seriamente afectados por la crisis económica generada por la pandemia. O sea, estos te enferman con su virus de diseño, colapsan tu economía, luego te venden el supuesto antídoto y de paso compran todo lo que quedó mal parado por su bicho del demonio.
China inspiró al criminal terrorista Abimael Guzmán con la ideología maoísta. La próxima vez que el individuo del sombrero vaya a rendirle pleitesía a un representante de China Comunista debería recordar que su instauración, a cargo del bibliotecólogo Mao Zedong (1893-1976), requirió asesinar a setenta millones de personas, convirtiendo a Mao en uno de los mayores asesinos del siglo XX. Decía que “La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los tres grandes movimientos revolucionarios para construir un poderoso país socialista”. ¿Eso quiere Castillo o busca una propinita?

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