Otra señal del “efecto Castillo” -que se suma a los más de US$ 20,000 millones que se vienen retirando de los bancos- es la inflación (3.51%) de los últimos doce meses (julio 20-junio 21).
Luego de cuatro años, la inflación “anualizada” supera la meta entre 1% y 3% fijada por el BCR, debido a la reciente inflación de junio (0.53%), que se explica por el alza del dólar que ha encarecido el precio de los alimentos con insumos importados (aceite 7.3%, pan francés 4.2%, entre otros) y el balón (10 kg) de gas de cocina que se vende hasta en S/ 57.

Luego de la segunda vuelta electoral, el tipo de cambio en los bancos trepó hasta S/ 4.11 (y S/ 3.99 en la calle-25/6/21), pero, amainó, con la invitación de Pedro Castillo a Julio Velarde para que permanezca otro periodo en el instituto emisor. El viernes 2, el precio de la divisa cerró en los bancos en S/ 4 (S/ 3.93 en la calle).
Por otro lado, las empresas peruanas han experimentado una caída de la capitalización bursátil que asciende a US$ 24,000 millones (2021). Asimismo, esta pérdida se ha acentuado el último mes, en que la Bolsa de Valores de Lima se ha desplomado en -16%.

Cayeron las acciones mineras: Volcán (-32%), Buenaventura (-27%), Cerro Verde (-23%), Minsur (-14%), Southern Copper (-12%) y también bancos: Intercorp (-20%), Credicorp (-19%), Scotiabank (-18%) y BBVA (-11%).

Ante la incertidumbre, se reparten dividendos (S/ 13,000 millones) en “modo piñata”; en un monto mayor que años anteriores (45% minería, 19% consumo, 18% financiero, 9% servicios públicos y 9% industrial). Florecen las reducciones de capital -para guardar plata bajo el colchón- y no hay mayor retención de utilidades para capitalización con el fin de respaldar planes de inversión.
Si bien el BCR espera que la inversión privada crezca 15.5% en el 2021, no es seguro que esto suceda, porque la confianza empresarial se viene desmoronando (junio 40%), tanto que la devolución de oficinas “prime” en Lima ha alcanzado el 40% y el alquiler por metro cuadrado ha pasado de US$ 18 a US$ 10 (Felipe Camet Piccone de la consultora Cres 2/7/21).

Hasta el MEF se ha paralizado: tenía que emitir bonos para diferir los vencimientos (“reperfilar”) de los bonos 2022, 2023 y 2024 por más de US$ 10,000 millones y se ha quedado con inmóvil, por la turbulencia del “efecto Castillo”, así como dos grandes mineras peruanas y una textil.

Con el fin de aquietar a los mercados, del ala de las “palomas”, Pedro Francke y Humberto Campodónico, señalaron en una conferencia zoom con clientes del Bank of America (1/7/2021), que Vladimir Cerrón “se quedaría en el partido”; a la vez que anunciaron: “un impuesto conversado a las sobreganancias mineras”, potenciar Petroperú y el reinicio de las obras del Gasoducto del Sur.
Al día siguiente, las aguas volvieron a agitarse cuando el profesor Castillo ratificó su intención de convocar una Asamblea Constituyente.

En medio de este tráfago, Constanza Pérez de Standard & Poor’s (S&P) acaba de advertir: “que podríamos bajar la calificación de Perú (BBB+ 2013) si la inestabilidad política continúa y se prolonga”.

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