El domingo pasado celebramos como cada segundo domingo de setiembre el Día de la Familia Peruana, en virtud del decreto ley N° 23466 publicado por el expresidente Fernando Belaunde Terry en 1982. Con la finalidad de destacar esta importante fecha, el Pleno del Congreso aprobó asimismo el pasado jueves, la moción 295 que declara de importancia e interés nacional la conmemoración del Día de la Familia Peruana.
Adicionalmente, el pasado viernes 10 de setiembre se llevó a cabo desde la Sala Andrade Carmona del Congreso de la República, el evento denominado: “Primera Plataforma de Acción para la implementación del Enfoque de Familia en las políticas públicas”, en que diversos expositores dieron a conocer la problemática intrafamiliar y lo que el Estado podría hacer para contribuir al fortalecimiento de la familia.
Analizar las políticas públicas desde la perspectiva de familia es particularmente importante, considerando que los seres humanos nos regimos por los valores que aprendemos, y es la familia el primer lugar en donde los recibimos. Por lo tanto, debemos fortalecerla, conocer sus verdaderos problemas y abordarlos desde el Estado. Cuando un ciudadano es encuestado respecto a sus preocupaciones, por lo general responde que estas son de índole económico, de falta de empleo, de preocupación por la seguridad ciudadana, luego está el tema político: de falta de confianza en las instituciones; en ese orden. Mirar las políticas públicas desde un enfoque incorrecto, como lo es a nuestro juicio la “perspectiva de género” lo único que hace es registrar estadísticas de “brecha de desigualdad”, pero no se ocupa de afrontar los verdaderos problemas del ciudadano, y su familia. Es allí donde la ideología va ganando espacios en desmedro de la ciencia, la cual parte de la observación de la realidad como primer paso para proponer una solución. Sin mencionar, que el citado “enfoque de género” ha arrojado escasos y hasta nulos resultados en la lucha contra la violencia familiar.
Ciertamente, el Estado administra la cosa pública, y cada familia se autorregula, pero si vamos a ingresar al espacio privado de los hogares peruanos con políticas públicas, que sea desde la perspectiva correcta, no empleando como herramienta al igualitarismo, sino más bien la complementariedad del núcleo conyugal, teniendo como meta la armonía familiar. Este tipo de enfoque no solo tendría un impacto directo en el bienestar de las familias, sino que implicaría un ahorro en el gasto público. Solo en el 2021, se ha asignado un presupuesto de S/. 690 millones a la lucha contra la violencia hacia la mujer bajo un enfoque que sigue excluyendo a la tan mencionada célula básica de la sociedad.
¡Es hora del Enfoque de Familia!

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