“Gasto Inútil. US$6,500 millones en la Refinería Talara”, decía EXPRESO el sábado en su portada. “Brutal Subida. De gasolina, gas doméstico y GLP para autos”, titulaba ayer en portada este mismo periódico. Causa y efecto radiografiadas y explicadas en apenas dos titulares. Petroperú ha dilapidado US$6,500’000,000 en una refinería cuyo costo la obliga a subir los precios de los productos que refine para pagar semejante deuda. Desde hace años la ciudadanía soporta sucesivas alzas de las gasolinas, el diésel, el GLP, etc., debido a que Petroperú se metió en semejante dispendio por orden del investigado por corrupto Humala. Y su estrategia ha sido aprovecharse de la ventaja del duopolio que ejerce con Repsol, para manejar a su antojo la política de precios de los combustibles en este país. Porque siéndole indispensable a Petroperú elevar seis o más veces al año el precio de sus productos –insistimos para solventar el pago de sus deudas, por varios miles de millones de dólares, contraídas para satisfacer una orden de Humala- a Repsol le cae como anillo al dedo porque le basta subir sus precios un par de centavos por debajo de los de Petroperú para evitar ser penada por monopolio. Aunque en la práctica es lo que tenemos. Sin duda, los asesores rojos de Humala –entre ellos Humberto Campodónico, ex presidente de Petroperú e impulsor mediático de semejante asalto a la sociedad peruana- comprendieron que usando al portaaviones de la izquierda (Petroperú siempre fue la nave insigne representativa de la empresa estatal, dizque “indispensable para defender los derechos de los ciudadanos, evitando se abuse con ellos como haría la empresa privada si tuviera a su cargo esas funciones”), sería imbatible la ininciativa de derrochar lo que fuere usando el estribillo “interés nacional”. Tanto así, que somos muy pocos quienes venimos combatiendo semejante malversación desde el inicio de este disparate, mientras la izquierda y la prensa corrompida, vendida al régimen de turno, lo silenciaban en todos los idiomas. Inclusive destacando este asalto al país dándole el cariz de hazaña épica.

El problema de Petroperú es grave. Una cosa es deber US$6,500’000,000 en tiempos de bonanza y aumentar prepotentemente el precio de los combustibles -pese a que el costo mundial del barril de petróleo estuvo a niveles ínfimos durante 2020, y acá no nos beneficiamos de aquello, hecho que ocultaron olímpicamente los gobernantes y la prensa corrupta. Pero otra cosa es hacer lo mismo en época de vacas flacas, como la que estamos soportando y tiene para rato. Porque robarle abusivamente al ciudadano encareciéndole los combustibles podría incendiar la pradera.

¿Resultado? Perú exhibe el precio de los combustibles más caros del orbe, afirmando ser los primeros en el mundo en todo lo malo. Tenemos el mayor número de muertes por millón de habitantes víctimas del Covid, y somos los primeros en caída del PBI y resultados económicos negativos por gestionar mal la pandemia. Aunque igualmente somos los últimos en lo bueno, como recibir la vacuna contra el Covid, y proveer de oxígeno, respiradores y camas UCI a nuestros ciudadanos.