Desde hace siglos, las migraciones han existido con fines diversos, en especial en busca de mejorar las condiciones de vida. En unos casos las iniciaba el líder familiar o su grupo, pero siempre han tenido inconvenientes, tanto al alejarse de sus raíces, como al iniciarse en otro país donde los sistemas de vida, religión, tipos de trabajo, entre otras diferencias, demandaba esfuerzo y constancia.

Las primeras emigraciones se realizaron a países o zonas en formación, donde los espacios y posibilidades eran amplios, pero les permitían acompañar al nuevo país en su desarrollo, como se presentó en los Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Sudamérica, entre otros.

Pero a medida que los países crecían, las migraciones demandaban más esfuerzos. La historia nos permite conocer sus constantes variaciones, pero las efectuadas en los últimos años, sí me han permitido observarlas en gran parte y estas se han presentado por el enorme crecimiento poblacional en el mundo, sus guerras, desastres naturales, diversos sistemas políticos, incluido los gobiernos autoritarios, que han contribuido a no dar descanso a las emigraciones.

En Europa, a pesar de su participación en las dos guerras mundiales (1917 – 1945) en que millones de sus habitantes perdieron la vida y muchas ciudades fueron destruidas; por su situación geográfica, su estabilidad, historia y desarrollo, siempre las inmigraciones en especial las africanas, las del medio oriente y de los países árabes han estado presentes e inclusive últimamente les ocasiona muchos problemas.

En Estados Unidos, las inmigraciones mexicanas, entre muchos otros países y en especial los centroamericanos pobres, ávidos de vivir en el país de sus sueños, evaden los controles migratorios norteamericanos, superando la necesidad de mano de obra de este.

En nuestra América, hasta los inicios del siglo 20 han existido inmigraciones positivas, en especial de Europa (España, Inglaterra, etc.) y en Brasil de Portugal, pero en los siguientes años empezaron las emigraciones, inclusive se estima que a lo largo del tiempo, alrededor de un millón de peruanos viven fuera.

Pero el problema actual del éxodo venezolano es diferente y penoso, donde más del 17% de su población (28 millones), 5 millones vienen abandonando su país, debido al sistema dictatorial extremista que viene operando.

Este lamentable éxodo camina contra la corriente ya que, en lugar de ir hacia los países ricos, tienen que realizarlo hacia los que ostentan índices de pobreza e inclusive al presentarse la prolongada pandemia en que los puestos de trabajo han disminuido, la pobreza extrema se ha incrementado, tanto en los países receptores, como en gran parte de los venezolanos inmigrantes, ocasionándose que la delincuencia y la inseguridad se incremente considerablemente.

El éxodo de los venezolanos y los inconvenientes que ocasionan, no deben ser considerados solo como un problema derivado de lo político, hoy ya es humanitario y la Comunidad Internacional debe intervenir, tal como en varias ocasiones lo ha realizado.

Finalmente, la dictadura venezolana es responsable del lamentable éxodo de su población, lo que demanda atención de la Comunidad Internacional, por tratarse de un tema humanitario.