El gobierno de los delincuentes

El gobierno de los delincuentes

A estas alturas solo cabe una conclusión: el Perú está siendo gobernado por criminales, mientras en la oposición -con poquísimas excepciones- se agrupan cobardes, oportunistas y delincuentes.

El caso Lava Jato, de principio a fin, ha consistido no en procesar a la criminal Odebrecht, sino en salvaguardar sus intereses, disminuir hasta niveles ridículos su obligación de resarcir al Estado por una corrupción superior a los 20 mil millones de dólares, pagarles 524 millones de soles contantes y sonantes, y encima, aceptar que prosigan las obras sobrevaloradas del Gasoducto Sur para que la “empresa renovada” no nos lleve a un arbitraje internacional que nos costaría otros 4,000 millones de soles.

Las gestiones atrabiliarias de dos fiscaletes y un procurador convertidos en “héroes” por la prensa prostituta y la dictadura manipulada por las ONG globalistas de Soros, demuestran la inexistencia de una defensa real del Estado; que funcionarios de segundo nivel actúan como abogados de los ladrones; que se dispone ilícitamente del dinero público; y que la banda de Martín Vizcarra ha destrozado la estructura republicana para tapar sus fechorías desde cuando era presidente regional de Moquegua.

La destitución del ex procurador Revilla, de los ex ministros de Energía y Minas Juan Carlos Liu, de Justicia Ana Teresa Revilla, de Transportes y Comunicaciones Edmer Trujillo y de Educación Flor Pablo, demuestra que en el seno de la dictadura solo se está dando un ajuste de cuentas. Lo cual queda subrayado por el nombramiento de Susana Vilca como titular de Energía y Minas, para “rehabilitarse” luego de sus delitos como minera ilegal, a decir del cómplice y fantoche del régimen, Vicente Zeballos.

Todo está amarrado, los fiscales Vela y Pérez hacen lo que les da la gana, desacatan al fiscal supremo Gálvez, quien es amenazado de ser sancionado por la nueva JNJ; Zeballos amenaza al futuro Parlamento con aplicarles la inconstitucional “denegación fáctica”; los nuevos congresistas se quedan ilegalmente sin seguridad y aquí no pasa nada, pues hasta Graña y Montero se “reconvierte” en empresa modelo después de sus latrocinios.

Frente a esto, ¿qué hace la oposición de izquierda y de derecha? Nada. El cartel mediático sigue de guaripolero. Salvo la indignación en las redes sociales, nadie encabeza una revuelta nacional; ni siquiera los cómplices comandantes generales de las FF.AA. Y ello pese a que todos sabemos que, tarde o temprano, esto terminará muy mal, con más sangre inútilmente derramada por peruanos inocentes.