La última semana de enero importantes líderes políticos, financieros y empresariales tuvieron una cita virtual del “Foro Económico Mundial” (Foro de Davos). Un encuentro donde los billonarios le dicen a los millonarios cómo se siente la aplastada clase media y avanzan planes para tomar el control del mundo. Aunque suene a teoría conspirativa, es cierto.

Los recientes acuerdos de los poderes fácticos transnacionales marcan el inicio formal del llamado “gran reseteo” (reinicio o reajuste) del capitalismo, que va de la mano de un nuevo orden mundial post pandemia y la agenda 2030, concebida para una humanidad sumisa que permitió el pisoteo de sus libertades y derechos por miedo al covid-19, aceptando las decisiones inútiles de sus gobiernos que los sumieron en la enfermedad y la miseria.

Los dueños del mundo pretenden esclavizarnos con su “nueva normalidad” para que vivamos según los dictados del nuevo Marx llamado Klaus Schwab, fundador y presidente del foro de marras y autor del libro “Great Reset”, la nueva biblia del siglo XXI con su manipulador discurso post pandemia de salvar el planeta, luchar contra el cambio climático y otros boleros por el estilo. Todo esto, por supuesto, usando las empresas, productos y tecnologías que controla esa élite.

La novela distópica de ciencia ficción “Un mundo feliz” (A Brave New World) del filósofo Aldous Huxley, ya parece una cotidiana realidad: con la humanidad sometida a Controladores Mundiales quienes supuestamente garantizarán la estabilidad y la felicidad de la sociedad. En “Un mundo feliz” los embriones son producidos y luego criados en botellas; los Predestinadores deciden la función futura en la sociedad de cada humano. En Davos no se ha llegado tan lejos, pero antes que después algo muy cercano a esa ficción ocurrirá. Ya hoy la normalización del aborto permite que se decide quién nace y quién no; y con el discurso de la “muerte digna” se impulsa el suicidio asistido, como un derecho. En Nueva York los recién nacidos ya no son inscritos como varones o hembras, sino “x” para que decidan su propio “género” cuando sean mayores y hayan sido, seguramente, profundamente influenciados por las grandes corporaciones, los medios y los planes que unos pocos tienen para todos.

La estrella de Davos fue el señor del virus, Xi Jinping, quien sostiene que el referente para el “gran reinicio” del capitalismo debe ser el chino: comunismo en lo político y capitalismo “inclusivo”. Se pretende lograr un gobierno mundial de poder ilimitado, sin contrapesos, y desaparecer a los estados nación, sus tradiciones, culturas e historia.

Mientras nos distraen con el medio ambiente, planifican la nueva economía, la muerte de la banca tal y como la conocemos y muy probablemente el regreso al patrón oro, ese metal que abunda en nuestro país y que las compañías de esos mismos poderosos se llevan. El “gran reseteo” beneficiará a otros.