El hábito es la conducta permanente y continua de repetir acciones aprendidas y enseñadas desde que la persona nace, desarrolla, integra la familia, que constituye una forma de actuar y relacionarse mediante el proceso de socialización que lo hacen distinto de una persona a otra. Pero a través de la observación puedo formarme un concepto de la persona, familia, sociedad, pueblo o comunidad e interpretar su manera de ser.

En el aula cuando dicto clases interactuó con los alumnos en el sentido como las parejas pueden conocerse mejor y saber más de cada uno de ellos, conociendo sus hábitos, costumbres, formas de pensar y sale a la luz el hogar, el orden, limpieza, la forma como se organiza y reacciona la familia frente acontecimientos cotidianos, la hora que se levantan y se acuestan, los alimentos que ingieren, sus modales, hobbies, la música que les agradan, practican algún deporte solitario o en grupo, disfrutan de la lectura, si hay una buena comunicación entre el emisor y receptor o solamente hablamos o escuchamos, la religión que profesan, si la mente está libre de prejuicios, si las formas de pensar son rígidas u horizontales, si son abstemios o consumen alcohol, drogas, juegos de azar, como se desarrolla la salud física, psicológica, sexual, espiritual, existen problemas de violencia doméstica, la familia tienen antecedentes policiales, judiciales, penales, existe el respeto a la autoridad, malgastan el dinero o son personas que ahorran, darse cuenta si son personas que viven de la apariencia o de los contenidos, el aseo personal, formas de vestirse, es importante saber sobre el árbol genealógico, las raíces, los proyectos de vida o solamente viven el momento, la capacidad afectiva y de resonancia, porque a veces te encuentras con seres inafectivos y las parejas no construyen psicológicamente nada en absoluto; y esta forma de sentir como modelo de aprendizaje y carga hereditaria se traslada de generación en generación, siendo muchas veces las causas de relaciones disfuncionales.

Llegó a la consulta una mujer casada con dos hijos, divorciada del esposo, quejándose de sus hijos, que no se levantaban temprano, se demoraban en el baño, no tenían hábitos de estudio, eran desordenados, le echaba la culpa al ex esposo, pero en el desarrollo de las sesiones terapéuticas se evidenció que estos malos hábitos procedían de generaciones anteriores con la tendencia de formar dependencia y trasladar las responsabilidades a terceras personas, logrando mejorías bajo un programa de hábitos para mejorar la relación con los hijos y que ellos comprendieran la necesidad de ser responsables de los actos que desarrollan de acuerdo a su edad.

Otro caso, que llegó a consulta de una pareja que durante su relación de enamorados y noviazgo se integraban bien, las diferencias comienzan dentro del matrimonio, la esposa era una mujer ordenada, juiciosa, previsora, todo lo contrario al esposo, desordenado, no tenía hora de tomar los alimentos, no le interesaba lo que sucediera a futuro. Los dos ingresan a terapia, no llegándose a tomar acuerdos por la soberbia del esposo, orgulloso vanidoso con malos hábitos internalizados desde la dinámica familiar que conllevó al divorcio irremediablemente.

Es importante tener presente que cada ser humano lleva su aprendizaje a su nueva conformación de familia.