El hombre más inteligente de la historia

El hombre más inteligente de la historia

Jesús fue el hombre más inteligente que pisó este planeta. Más de dos mil años después sus enseñanzas siguen vigentes y no han sido superadas ni rebatidas por pensador alguno. Ocurre que todo lo que dijo es verdad, una verdad de la que se nutrieron hasta las ideologías y propuestas políticas de los ateos y comunistas. Conceptos como la justicia social emanan de las enseñanzas del Cristo quien abogó por la atención a los pobres, la igualdad de trato y la ayuda a los necesitados. ¿Quién, antes de Marx, criticó la opresión y explotación de los débiles y vulnerables? Jesús. ¿Quién predicó sobre la igualdad? Jesús al promover el amor al prójimo y la idea de que todos –y no solo determinada clase – somos hermanos y hermanas; esto sin el odio promovido por los amantes de la lucha clases.
A los doce años y terminado el ‘Pesaj’, o Pascua hebrea, sus padres María y san José le llevaron al Templo. El jovencito aprovechó un descuido para alejarse de sus padres quienes, tras una larga búsqueda, lo encontraron debatiendo con los maestros de la ley del Templo de Jerusalén. Los sabios estaban asombrados por la comprensión y sabiduría, tan temprana, de Jesús. (Lucas 2, v. 41 al 52).

El filósofo cristiano Dallas Willard escribió “nada fundamental ha cambiado en nuestro conocimiento acerca del ser humano desde el tiempo de Jesús”. Y por lo que sostiene Willard, las filosofías e ideologías actuales son pasajeras, incoherentes y constantemente ‘adecuadas’ a la toxicidad espiritual de cada tiempo. ¿Qué tienen que ver, por ejemplo, las primeras feministas (las sufragistas) grandes defensoras de la maternidad con las actuales cuyo discurso básico es el aborto y ahora la ideología de género, tan dañina y anticientífica?

Jesús fue impecable, libre de toda imperfección y conducta amoral a los ojos de Dios y de los hombres. Nunca mintió ni falló, por eso dijo: “¿Quién me argüirá de pecador?”. Nadie pudo señalarle pecado alguno.

Predicó apenas tres años, pero dos mil años después su mensaje sigue congregando a multitudes porque fue y es, gracias a su ejemplo y no solo a su palabra, el ideal ético de todos los tiempos y de las más diversas civilizaciones.
Su inteligencia era tal que cuando hablaba todos callaban para prestar atención a lo que salía de su boca. Describió con claridad lo más profundo y misterioso con referencias sencillas y comprensibles, como: la buena semilla, el grano de mostaza, la perla preciosa, la red lanzada al mar, entre otras. Hasta la fecha su ‘Sermón de la Montaña’ no ha sido superado. Allí resume su enseñanza moral y es vital para el pensamiento cristiano y la ética occidental actuales.

Jesús lo observaba todo: los lirios del campo, los pajaritos, las actitudes de la gente. Era brillante, intuitivo, concreto y la realidad le brindaba los datos para sus prédicas. No andaba con complejas lógicas rabínicas y simplificó los 503 preceptos judaicos en uno solo: Amaos los unos a los otros.

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