Cada semana leemos diferentes titulares, uno más desalentador que el anterior, donde básicamente somos testigos de cómo las condiciones macroeconómicas del país se complican más y más, ya sea por la subida del dólar, el retiro masivo de capitales del sector financiero o la brusca parada de megaproyectos de inversión, vemos que el panorama es más sombrío. Si analizamos en diferentes contextos, todo se da por decisiones que buscan anticiparse a hechos que presumimos que ocurrirán, pero muchas veces sólo queda en ideas; lo que sí llega a ejecutarse es esa decisión anticipada, generando así un escenario no pronosticado; vamos a exponerlo mejor con un ejemplo: poco antes de saber quién sería el nuevo presidente del Perú, muchos ya daban por ganador a Pedro Castillo, además, afirmaban que la propiedad privada no sería respetada, que nuestros ahorros pasarían a un fondo de pensiones público, entre otras acciones que se presumía que tomaría apenas llegue al sillón presidencial. Estas presunciones generaron un retiro de dólares por encima de los trece mil millones de los diferentes bancos peruanos y, adicionalmente, un estancamiento del cual poco a poco ya comenzamos a salir. ¿Entendemos? Aún no se sabía a ciencia cierta quién sería presidente pero las personas ya retiraban su dinero del banco para “llevarlo afuera”, afectando así al mercado cambiario, industrias aledañas y proyectos que demanden importante inversión. Con este retiro masivo, inevitablemente el dólar se disparó y ese solo hecho bastó para que las condiciones macroeconómicas del país se compliquen.
El gran efecto de la especulación, el arte de asumir un posible resultado, es que nos hace actuar y generamos una reacción en cadena, afectando mucho más al panorama vigente. En general, todo es especulativo, nadie desea comprometerse a esperar que los hechos “ocurran” y por eso nuestro actuar hoy es lo que define nuestro contexto. ¿Nos hemos puesto a pensar que si nuestra especulación es positiva, las decisiones de la mayoría impactarán positivamente en nuestra economía? Si la comunicación que generamos tiene un tono de aliento a la inversión privada, estabilidad económica y política, consenso social y respeto y apoyo al empresario, veremos por ejemplo que nuevas compañías buscarán invertir en Perú, el dólar por oferta y demanda tenderá a la baja y, en general, el ambiente de negocios será más propicio.
Sin ánimos de darle tono político a este artículo, quería que reflexionemos en algo… Nuestros miedos frente al gobierno vigente quedaron en especulaciones, sin embargo nuestras acciones no. ¿Podemos revertir nosotros esta situación generando con acciones un ambiente adecuado para el desarrollo económico del país? Pensémoslo, buena semana para todos.

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