Ayer sábado fue beatificado Carlo Acutis, el muchacho italiano que usaba internet para evangelizar; fue en Asís, su “lugar preferido en el mundo”. Carlo murió en 1996 con apenas quince años debido a una leucemia, agresiva y fulminante. Su corto paso por la vida dejó una estela luminosa que inspira hoy a miles de jóvenes a abrazar una vida reflexiva y espiritual, centrada en la alegría del amor al Cristo y a usar las redes sociales como herramientas para el bien. Monseñor Ennio Apeciti, responsable de la Oficina para las Causas de los Santos de la Arquidiócesis de Milán, dice que “su fama de Santidad se ha difundido por todo el mundo, de forma misteriosa, como si ‘Alguien’ quisiera darlo a conocer”.

Mientras el documental ‘Social Dilemma’ de Netflix puso los pelos de punta a muchos al enterarse de que FAGMA (las empresas más grandes de internet: Facebook, Amazon, Google, Microsoft y Apple) presuntamente recopilan nuestros datos para conocer qué gustos e intereses tenemos, la huella digital de Carlo está compuesta por las enseñanzas de la Iglesia Católica, complicados conceptos teológicos explicados de modo sencillo y la investigación que realizó con apenas once años de los milagros eucarísticos alrededor del mundo, incluido el de la aparición del Niño Jesús en la hostia expuesta en Puerto Éten, Chiclayo, en 1649. http://www.miracolieucaristici.org/es/liste/list.html

Si es cierto lo expresado en el documental de Netflix, sobre la existencia de un tercero pendiente de nuestras comunicaciones, mayor razón para plagar las redes con mensajes de defensa de los más necesitados y de repudio a quienes encarnan al maligno con sus mentiras, violencia, corrupción, cultura de la muerte y el asesinato de los niños por nacer. Las redes sociales persuaden para hacer el bien o lo malo, según sean usadas. El Papa Francisco habló de Carlo en su exhortación apostólica “Christus Vivit”, publicado tras el ‘Sínodo Extraordinario sobre los Jóvenes’ (2018), y dijo que fue “creativo y genial” y usó las “nuevas técnicas para transmitir el Evangelio y comunicar valores y belleza”.

Antonia Salzano, mamá del ciber apóstol, cuenta que era una chico normal y alegre que gustaba jugar fútbol con los amigos, pero sufría con “los estadios llenos y las iglesias vacías”. Era, además, muy estricto consigo mismo, “de qué sirve ganar mil batallas si no puedes vencer tus propias pasiones. La verdadera batalla tiene lugar dentro de nosotros mismos”, escribió en uno de sus cuadernos.

El beato millennial afirmó: “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”, refiriéndose a quienes absorbidos por el consumismo desperdician sus dones y talentos para hacer de este un mundo mejor. ¡Bendice al Perú, Carlo!